ADICCIÓN DE ALTURA: CONQUISTAR LA CIMA | Hotbook

ADICCIÓN DE ALTURA: CONQUISTAR LA CIMA

Suena la alarma a la 1 am después de intentar dormir las últimas tres horas sin lograrlo. Caminamos toda la noche con una pesada mochila en la espalda mientras paso de una emoción a otra sintiéndome frustrada, emocionada, temerosa y victoriosa a la vez. Nunca me había sentido así de cansada, ni siquiera en los últimos kilómetros de un triatlón. Ya no puedo más, qué hago aquí, me repito una y otra vez mientras mis pies avanzan. Llegamos a la cima, estoy a 5,680 msnm, mi respiración es pesada debido a la carencia de oxígeno y las piernas me tiemblan de agotamiento; saco mi cámara para tomar una foto. Me regalo unos minutos para disfrutar la vista, la majestuosidad de la montaña y darme cuenta de lo diminuta que soy. Desciendo, desmontamos el campamento y regresamos a casa.

Nadie me dijo que iba a sufrir, que cada paso sería una decisión difícil de tomar. Nadie me dijo tampoco que allí mismo me encontraría con mis peores miedos e inseguridades ni que tendría que hacer hasta lo imposible para superarlos. Sí, subir una montaña no se trata solo de la conquista de una cumbre, sino de la conquista de uno mismo. Eso es el montañismo.

En sentido estricto, el concepto agrupa todas las actividades que se realizan en una montaña: senderismo, escalada en roca o hielo y alpinismo son algunas de ellas. Se conoce popularmente como montañismo al acto de recorrer la montaña desde sus faldas hasta el punto más alto.

Algunos dicen que es “la nueva moda”, puede ser que para algunos sí lo sea. Pero la historia del montañismo ha acompañado al hombre desde sus orígenes. Cazadores y guerreros en la prehistoria atravesaban las montañas como parte de sus actividades de supervivencia. En el siglo III a.C., Aníbal cruza los Alpes para invadir Italia; en 1336, el poeta italiano Petrarca llega a la cima del Mont Ventoux sin que la hazaña sea considerada aún como un deporte vertical.

El término de alpinismo surge en 1786, cuando el aristócrata francés Horace Benédict de Saussure conquista la cumbre del Mont Blanc en los Alpes suizos con 4,810 msnm. En Sudamerica funciona de la misma manera, se le llamó andinistas a aquellos que llegaron a los puntos más altos de los Andes.

El registro de la primera cumbre en México nos lleva a 1521, cuando el conquistador Diego de Ordaz fue enviado junto con un grupo de hombres al cráter del Popocatépetl a 5,452 msnm para recolectar azufre. Muchos años más tarde, nuestro país dio de qué hablar en este deporte por ser Carlos Carsolio el cuarto ser humano en coronar los catorce ocho miles; Elsa Ávila la primera latinoamericana en llegar a la cima del Everest y David Liaño en conseguir el récord Guiness por su doble ascenso al gigante mundial. Karla Wheelok, Héctor Ponce de León y Badia Bonilla son otros mexicanos que han puesto en alto, –literalmente– a nuestro país. Todos ellos comenzaron en nuestras montañas, así que en este artículo, les diremos qué se necesita para iniciarse en esto del montañismo para quien quiera intentarlo.

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Dónde realizarlo

Las cumbres más cotizadas de México son La Malintzi o Malinche, a 4,420 msnm, que se encuentra entre los estados de Puebla y Tlaxcala. Su cumbre es muy accesible, ya que la ruta no exige condiciones técnicas, la vista desde la cima es impresionante: de un lado el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, y del otro el Citlaltépetl.

El Nevado de Toluca se encuentra en el estado de México. Lo atractivo de este volcán son las lagunas formadas en su cráter, además de contar con diversas rutas para principiantes y para montañistas experimentados. Su punto más alto es de 4,680 msmn.

El Iztaccíhuatl o Mujer Dormida llega a los 5,220 msnm. Es mi favorita, sin duda alguna, ya que además de ser una exigencia física, mental y emocional mayor, todo el tiempo vas disfrutando de vistas espectaculares. Mientras asciendes escuchas las exhalaciones del Popocatépetl que va acompañando cada uno de tus pasos.

El Popocatépetl o Don Goyo. No se permite su ascenso por la actividad volcánica. Pero aquellos pioneros que llegaron al cráter cuentan que es un verdadero reto y conquista como montañista.

El Citlaltépetl o Pico de Orizaba, más que un esfuerzo físico, este volcán inactivo es un verdadero reto mental. A diferencia del di- namismo del Izta, en estas rutas el único camino es ir hacia arriba. Al llegar al Glaciar de Jamapa tu mente se engaña con la distorsión de espacio entre tú, la capa blanca y la cumbre. El punto más alto de México está a 5,610 msnm.

Cómo comenzar

Sin duda, el primer paso es contactar un guía. Por más que tengas a un amigo “experto”, piensa que realizarás una actividad en la que cualquier mala decisión puede terminar en tragedia. No pongas tu vida en manos de cualquiera. Si no conoces a uno, ponte en contacto con el Club Alpino Mexicano donde seguro encontrarás al candidato o a la candidata ideal para llevarte hasta la cima y descender con éxito.

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Qué debo llevar

El outfit es muy parecido al de esquiar, pero más ligero. Recuerda que todo lo que lleves hará más ligero o pesado tu ascenso. Para la parte superior te recomiendo llevar tres capas; una camiseta transpirable, una sudadera o fleece con zipper para regular la temperatura y una chamarra más calientita. Lleva también un rompevientos impermeable, ya que podrás encontrarte con vientos helados, lluvia o nieve. En las piernas debes de ir lo más cómodo posible. Los pies deben ir obligatoriamente dentro de unas buenas botas que te cubran hasta los tobillos, y usar calcetas de lana. No puedes olvidar llevar unos guantes delgados y unos gruesos, gorrito, buff o buffanda y unos lentes con protección UV.

El equipo técnico está conformado por el piolet y los crampones para evitar accidentes en la nieve/hielo; arnés en caso de ser necesario y el casco es obligatorio.

La alimentación

Una buena alimentación e hidratación son fundamentales para tener éxito en tu ascenso. Procura tomar traguitos de agua cada veinte minutos y nunca esperar a que te dé hambre. Lleva comida ligera para el estómago que tenga alto contenido calórico.

El tiempo

Una ventaja de las montañas mexicanas es que su acceso es muy fácil, generalmente necesitas dos o tres días por expedición. Esto dependerá de tu adaptación a la altura y esa decisión la tomará el guía. Recuerda que debes guardar energía para el descenso, por lo que encontrar tu ritmo desde el principio te hará disfrutar mucho más el camino. Te recomiendo dar pasos cortos e ir escuchando tu respiración.

El montañismo no tiene medias tintas, lo amas o lo odias. No es fácil ponerse en un punto tan vulnerable y salir intacto. Siempre habrá un cambio o transformación y eso es parte del encanto.

La última vez que me despedí de mi mamá para ir a la montaña, me dijo que tenía sentimientos encontrados con mi pasión. La verdad es que yo también los tengo todo el tiempo cuando estoy allá arriba, pero vale la pena cada segundo por la sensación de estar allí y sentirme tan viva. Jamás cambiaría ver el amanecer desde lo alto o el estrecho contacto con la naturaleza por una desvelada en un antro. No hay comparación con el sentiemiento de victoria, con alcanzar la cima literal y metafóricamente.

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