BIG DATA | Hotbook

BIG DATA

¿INVADIENDO NUESTRA PRIVACIDAD?

Big Data, Big Data, Big Data… ¿Por qué tanta euforia por este término que recientemente se ha venido escuchando por todas partes? La respuesta pareciera ser simple, aunque la realidad es que engloba mucho más de lo que nos pudiéramos imaginar.
Empecemos por definir lo que es Big Data. Este término se refiere al fenómeno en el cual herramientas avanzadas en tecnología permiten a las empresas o individuos obtener un enfoque acertado para evaluar y tomar decisiones a través de un sinfín de información generada por usuarios u objetos digitalizados (conectados a Internet). Básicamente permite la toma de decisiones basada en el análisis de data versus simplemente intuición o experiencia.

Foto: http://enzymeadvisinggroup.blogspot.mx/2015/11/big-data-analytics-el-buen-companero.html

Foto: http://enzymeadvisinggroup.blogspot.mx/2015/11/big-data-analytics-el-buen-companero.html

Entonces, conforme el mundo se va digitalizando, la toma de decisiones, en teoría, también debiera. Hoy en día existen más de 20 mil millones de dispositivos conectados a Internet, más del doble de la población mundial, esto incluye Smartphones, tabletas, computadoras personales, entre otros. Esta tendencia está creciendo exponencialmente y se espera que para 2020 se alcance una cantidad de al menos 40 mil millones de dispositivos conectados. Esto indica que la cantidad de información y contenido generados hoy en día por usuarios es una mínima parte de lo que será en algunos años.

Del Big Data se espera que genere valor fundamentalmente en las siguientes cinco áreas. Primero, que haga la información más transparente para así poderla emplear estratégicamente y con mayor frecuencia. Segundo, conforme las organizaciones generen y salven más información transaccional de modo digital, se espera que recolecten datos más precisos acerca del desempeño de toda área que les concierna, desde inventarios hasta recursos humanos, permitiendo así medir la variabilidad de cada una para poder reforzar su rendimiento. Tercero, el Big Data hace posible una mayor fragmentación de clientes, y por lo mismo, posibilita a las empresas entregar productos y servicios altamente personalizados. Cuarto, la sofisticación de analytics pudiera mejorar considerablemente la toma de decisiones, la mitigación de riesgos y llevar a descubrir visiones e ideas que de otra forma serían desconocidas. Quinto, del Big Data se espera que permita a las compañías evolucionar en la creación de nuevos productos y servicios, mejorar los existentes e inventar modelos de negocio completamente nuevos.

Pensando utópicamente, todo tipo de empresa pudiera emplear y aprovecharse de los cinco puntos anteriores. Sin embargo, mientras que algunas empresas han sabido hacer uso del Big Data y están avanzando a pasos agigantados perfeccionando sus productos, servicios y modelos de negocio con base en toda la información que generan sus usuarios y no usuarios, hoy en día, la mayoría de las empresas siguen pasos atrás de saber cómo almacenar y capitalizar toda esa data no estructurada ya existente.

Uno de los grandes retos para hacer uso del Big Data es la escasez de data scientists (talento capacitado o especializado en el rubro). Por lo mismo, conforme pase el tiempo y empresas se vayan quedando atrás en el uso de esta información generada, ya sea por falta de acceso a talento especializado o simplemente por ignorancia en el tema, la brecha entre negocios exitosos y no exitosos crecerá considerablemente. Incluso, dentro de algunas industrias aquellos negocios que no logren subirse a esta ola creciente, irán paulatinamente desapareciendo del mapa.

Foto: http://www.sas.com/en_us/insights/big-data/what-is-big-data.html

Foto: http://www.sas.com/en_us/insights/big-data/what-is-big-data.html

El Big Data no sólo sirve como herramienta a favor de las empresas, sino que se está generando y revolucionando industrias enteras a su alrededor. Por ejemplo, se ha empezado a transformar la industria de la moda o vestimenta a través del wearable technology, en el cual se incorpora tecnología en prendas o cualquier accesorio que uno puede llevar puesto. Cada una de estas prendas “conectada” o digitalizada, genera información acerca de sus usuarios.
Una de las grandes empresas pioneras en el tema fue Nike, empresa de venta de ropa y artículos deportivos. Esta, por medio de Nike+ FuelBand, pulsera conectada a una app que monitorea y va enseñando el progreso de los usuarios acerca de sus pasos, distancia recorrida, calorías quemadas, calidad de sueño y otros signos, puede identificar las necesidades de sus clientes basado en sus actividades diarias y de esa forma dirigirse hacia ellos. Al obtener información precisa acerca del tipo de actividades que los usuarios realizan, Nike puede hacer ofertas mucho más personalizadas y campañas mejor dirigidas.

Foto: http://www.cnet.com/products/nike-plus-fuelband-se/

Foto: http://www.cnet.com/products/nike-plus-fuelband-se/

Otro ejemplo dentro de ese mismo segmento es Polo Ralph Lauren, quien será la primera marca de moda de lujo en incursionar en este mercado con el lanzamiento de su camiseta “inteligente”. Esta tendrá sensores integrados que permitirán medir los signos vitales y otras actividades de los usuarios, todo esto generará Big Data acerca de ellos que eventualmente le servirá a la marca para adaptar su oferta actual y hacer un marketing mucho más efectivo. Según un reciente artículo en el Wall Street Journal, se espera que el mercado de las prendas “inteligentes” alcance un valor de 5 mil millones de dólares en 2020, de tan solo 1 millón en 2013.

Hoy en día, el éxito de muchas empresas depende del Big Data, y otras desde su inicio se han aprovechado de esta para entender a sus clientes. Por ejemplo Netflix, empresa que empezó en 1997 como un servicio de renta de DVD por medio de un modelo de suscripciones mensuales, recababa información acerca de lo que rentaban sus clientes, realizaba encuestas para entender sus gustos, documentaba la frecuencia de las rentas y por medio de esta información, logró generar un mecanismo de recomendaciones que hacía que los usuarios fueran más activos.

Foto: http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/france/11095268/Netflix-launches-in-France-to-hostile-reception.html

Foto: http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/france/11095268/Netflix-launches-in-France-to-hostile-reception.html

A partir del 2007, Netflix introdujo el servicio de streaming por medio de Internet, que es como conocemos a la empresa hoy en día, y hoy puede recabar información ilimitada, mucho más precisa e individualizada acerca de sus clientes. La empresa no deja ninguna métrica escaparse de sus manos, pues guarda información acerca del lugar donde se ven las películas, en qué dispositivo uno las está viendo, con qué frecuencia, y hasta en qué puntos de las películas es más común que uno las pause. Con todo esto, entienden hasta por código postal cuáles son las películas o series televisivas más vistas, definen qué tipo de cliente es cada uno, y a partir de eso es como la empresa desarrolla sus algoritmos para entender cuáles son las recomendaciones que debe hacer a cada cliente y en qué momento específico del día.

Con toda la base de datos que Netflix ha recabado sobre los patrones de consumo de sus clientes y su comportamiento en línea, la empresa lanzó su propia serie House of Cards que en 2013 fue el programa más visto en Estados Unidos. Esto no fue ninguna coincidencia, pues la desarrolló en base a los factores y características más populares a los que los clientes se inclinaban, información recabada desde 1997. Hoy en día, la empresa tiene 57 millones de usuarios de 40 países diferentes y ventas por encima de 1.5 mil millones de dólares.

Pudiera seguir mencionando ejemplos acerca de empresas que se han subido a la ola del Big Data y están generando una suma infinita de información acerca de cada uno de sus usuarios. También pudiera seguir describiendo industrias que se han ido generando a partir de esta y seguirán haciéndolo en los siguientes años. Sin embargo, analizando todo esto desde una perspectiva externa existen dos caras de la moneda.
Por un lado, existen grandes beneficios tanto para los consumidores como para las empresas que hacen uso del Big Data.

Mientras que los consumidores reciben ofertas por parte de las empresas de productos y servicios individualizados, adaptados y perfeccionados a sus gustos y necesidades, las empresas hacen mejor uso de sus recursos, optimizan los entregables y aumentan sus ventas por medio de un marketing altamente dirigido a sus clientes.

http://www.theverge.com/2016/1/21/10810834/android-generated-31-billion-revenue-google-oracle

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Pero por otra parte, la pregunta pertinente a hacernos es: ¿pueden las empresas hacer buen uso de toda la información que estamos generando y a la vez cuidar nuestro anonimato y privacidad de datos?
Pensemos en servicios de transporte como Uber, o en aplicaciones móviles con mapas, tienen información acerca de a dónde vamos, a qué hora del día y nuestras direcciones personales. O pensemos en buscadores en línea como Google o páginas de comercio electrónico como Amazon, tienen datos acerca de nuestros intereses, lo que compramos, a dónde viajamos y de nuestras tarjetas de crédito.

Meditemos acerca de redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram o en aplicaciones de chat como Whatsapp, que tienen acceso a nuestros contactos, saben quiénes son nuestros familiares y cercanos, y dominan con quién y de qué hablamos. Y no dejemos de tomar en cuenta industrias impensables como la médica, pues a través de nuestras empresas aseguradoras, aplicaciones móviles que nos monitorean o productos “inteligentes”, tienen acceso a nuestros récords médicos, nuestro estado de salud y actividad diaria.

Foto: http://lifethink.gr/blog/

Foto: http://lifethink.gr/blog/

Si cada uno de nosotros ha estado de acuerdo con los términos y condiciones al empezar a usar estos productos y servicios, preguntémonos: dónde se almacena toda esta información, quién es su dueño y para qué se usará eventualmente. También pensemos que sin esta información o si se anonimizara, se acortaría su alcance y se limitaría el desarrollo de nuevas tecnologías, productos y servicios que nos bene ciarán eventualmente.
Preguntémonos, ¿pudiéramos regresar a nuestras vidas de hace algunos años sin el uso de estos productos o servicios conectados a Internet? Y más aún, ¿estaríamos realmente dispuestos a no hacer uso de ellos a cambio de nuestra privacidad?