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Cine Tonalá

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“Tonalá” viene del náhuatl y quiere decir: “el lugar por donde sale el sol”.

El significado de esta palabra es interesante, sobre todo si el lugar que lo lleva es un espacio cultural donde el movimiento de la imagen es el protagonista.

Cuando llegué al cine las puertas estaban completamente abiertas. Lo primero que noté fue que el suelo conservaba la piedra callejera y las paredes de madera generaban esa sensación de estar en un lugar relajado y bastante cuidado. Una pit bull americana llamada Rita se acercó a saludarme y así fue como conocí a Juan Pablo, su dueño, quien resultó ser el programador del cine y uno de los socios del lugar. Nos sentamos a platicar y descubrí un espacio con una de las ofertas culturales más interesantes, situado en la calle Tonalá de la colonia Roma Sur en la Ciudad de México.

Antes de empezar a hablar de lo que hoy es Cine Tonalá es importante hacer una reflexión sobre lo que fue, pues su antecedente es precisamente parte de la inspiración de este lugar tan particular. El espacio solía llamarse “Casa de Mora” y era un centro cultural dirigido por la actriz de teatro Alejandra Mora. Cuando el centro decidió cerrar sus puertas, surgió la idea de reinventarlo manteniendo un eje cultural, pero con un mayor énfasis en el cine. Cine Tonalá abrió hace poco más de un año con un diseño rústico, acogedor, atemporal y vanguardista. El proyecto fue ideado por Juan Pablo Bastarrechea, Marcela Lugo y Arturo Dib, promotores culturales y diseñadores.

El concepto, que duró un año en construcción, se benefició con el hecho de que los inversionistas fueran promotores culturales y artistas que se interesaron por el proyecto. Fue así como nació Cine Tonalá, con poco más de 25 personas vinculadas a la cultura, hecho que le da mucha personalidad a este lugar.

“Es distinto el enfoque de un inversionista tradicional al de un promotor cultural que se convierte en tu socio”, me explicaba Juan Pablo mientras saludaba a uno de los vecinos que entraba a tomarse una cerveza.

La gente de la zona forma parte de la dinámica diaria y de la cotidianeidad, y es que Cine Tonalá no es solamente un cine. El lugar cuenta con una sala de exhibiciones, bar y restaurante. En este espacio viven también conciertos, teatro, stand up comedy y hasta talleres.

Además de venir a ver una película también puedes tomar un té, un vinito, organizar una cena con tus amigos o tu familia. Es un espacio plural e incluyente. Un viernes en la noche probablemente te encontrarás con una clientela más joven; sin embargo, durante la semana no es raro toparse con niños y gente mayor. El lugar busca transmitir una experiencia donde el cliente se sienta bienvenido en un sitio de reflexión dentro de un contexto muy amigable.

Mi intención al llegar era platicar con Juan Pablo y ver una película, pero estando ahí decidí sentarme a comer. Para mi sorpresa la comida estaba espectacular y la carta era bastante interesante. Al observar su selección de productos noté que tenían una atención especial hacia lo local, es un lugar al que le interesa formar parte de lo que está sucediendo en la colonia.

La decisión detrás de la pantalla
Uno de los problemas que tiene la promoción de cine en México es que muchas de las películas que se programan para festivales tienen escasas funciones en la ciudad, luego se van y no hay manera de verlas. En cambio, cada vez hay más salas que exhiben películas de cine comercial en todo el país. La oferta es muy poco nivelada y es ahí donde Cine Tonalá ve la posibilidad de hacer algo diferente. Cada mes tienen cuatro estrenos, además de ciclos, lanzamientos y funciones especiales. La programación de todos los días cambia bastante.

Dentro de estos cuatro estrenos por lo menos uno siempre será mexicano. Intentan buscar también una película con una mayor producción, como Camille Claudel de Bruno Dumont, que fue la que me senté a ver en una sala íntima y acogedora.

En la programación buscan películas que no tengan distribución en México, al igual que películas con una narrativa más experimental. Muchas de las que eligen están dando la vuelta al mundo en festivales o salas de arte. De esta forma el cine llega a un público específico dentro del circuito del arte. El rigor de la programación me pareció lo más atractivo de este proyecto, pues busca ser una ventana para películas y directores que tienen poca distribución, ser una especie de puente de diálogo entre aquel director nuevo y el público. “Lo más importante es ver lo que se está haciendo en este momento”, me comentó Juan Pablo, y concuerdo con él. Es importante que en México existan lugares donde se tomen en cuenta los procesos y contextos por los que deben pasar muchas de las películas más interesantes del presente. Me atrevo a decir que Cine Tonalá tiene una de las carteleras con lo más nuevo del cine independiente contemporáneo.