Damian Alcazar: Amante de la vida viajera | Hotbook

Damian Alcazar: Amante de la vida viajera

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Partícipe de propuestas cinematográficas como El Infierno, Las crónicas de Narnia: el Príncipe Caspián y El crimen del Padre Amaro, entre otras, Damián Alcázar es hoy uno de los actores más importantes de México y Latinoamérica. Su trabajo actoral le ha valido premios como “Mejor Actor” en el Festival de Cine de Montecarlo, por la producción colombiana, Satanás, y su homólogo en el Festival de Cine de Valladolid por La ley de Herodes.

El actor, quien confiesa sin tapujos ser un amante de la vida viajera, nos platicó un poco acerca de los proyectos futuros y sus recomendaciones para los viajero-adictos como él.

¿Qué significa para tí viajar?
Mira, yo recuerdo desde la secundaria haber leído una cita de Heidegger que dice algo como el hombre cae en este mundo, cae literalmente, ¿no?, lo menos que puede hacer es conocerlo. Eso me encantó y lo tengo desde siempre. Además, desde bebé, sabes que yo nací en Jiquilpan, Michoacán, a los 3 meses me movieron mis papás a Guadalajara, estuve ahí hasta los 6 años y luego nos mudamos a la ciudad de México. Luego de México, Tlaxcala; luego me fuí a Veracruz. Me la paso viajando desde niño, la primaria la hice entre 4 ó 5 escuelas, entonces para mí viajar es una necesidad y me encanta…

¿Algún destino favorito y por qué?
España, la comida es maravillosa la ciudad es toda uff. Los pequeños pueblos, en realidad todo el país, vale la pena irse alquilar un 4×4 y caminar. O lo podemos cambiar por Toronto, es una ciudad impresionante, enorme, que tiene también unos lugares de pintores de gente joven, unos bares extraordinarios y también por supuesto unos paisajes. En fin, te podría hablar de muchas cosas pero yo insisto si conocemos nuestro país vamos a empezar muy bien.

¿Algún recuerdo particular de algún viaje que te haya acompañado a lo largo de estos años?
Pues que cada viaje es impresionante. España, por ejemplo, simplemente pensar en España, en las papas y en la manera de estar comiendo todo el día, disfrutando de un vasito de vino que es más barato que una Coca Cola y que además es de maravillosa calidad; ya con eso tengo para contarte mucho.