EL ARTE DE LAS SUBASTAS | Hotbook

EL ARTE DE LAS SUBASTAS

El mundo de las subastas es apasionante, pero también resulta algo intimidante para los nuevos compradores ya que se trata aparentemente de un mundo lleno de glamour y expertos en el tema, pero los tiempos han cambiado y actualmente es mucho más fácil adentrarse en este mundo a través de las herramientas digitales y de toda la información a la que tenemos acceso. A pesar de eso, siempre es importante conocer las reglas básicas del juego y algo de su historia.

Sotheby’s nació en 1744, y a través del tiempo se ha transformado para adaptar su forma de trabajar con distintos públicos. Su fundador, Samuel Baker, un vendedor de libros, realizó la primera subasta en la casa matriz de Londres. En ella se subastaba la biblioteca de Sir John Stanley, en lo que hoy se llama un ‘single owner sale’.

Desde entonces, las reglas del juego han cambiado. Las casa de subastas ya no solo se enfocan en la compra-venta de obras de arte, más bien son empresas diversificadas con diferentes servicios, actividades y herramientas que dan al comprador, al vendedor, al conocedor de arte o al curioso, toda una experiencia al participar en este mundo.

Ejemplo de esta apertura del mercado es el caso de la alianza que hizo Sotheby’s con eBay para hacer subastas online a partir de 2015, o bien la tienda de vinos que se encuentra en un edificio de Nueva York que vende directo al público como cualquier tienda. Otro proyecto interesante es el que tiene lugar en la Galería S/2 de Sotheby’s en la que cada tres meses, en Londres y Nueva York, se exhiben y ofertan piezas como en cualquier galería regular, con un amplio rango de precios y de artistas, desde los más jóvenes hasta los más consagrados.

Todas estas actividades y proyectos complementan las subastas y giran alrededor de ellas moviendo algunos de los engranes más importantes del mercado del arte. Sin embargo, la actividad principal de una casa de subastas siempre va a ser la subasta, y ella involucra dos procesos sucesivos y estrechamente ligados entre sí: la consignación y la venta.

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La consignación

Consiste en conseguir y recolectar, a través de sus diferentes oficinas del mundo, piezas que tengan potencial de venta en el mercado internacional de subastas. Este proceso ocurre cuando alguna persona tiene la necesidad de vender una pieza, o quiere hacerlo por cualquier otro motivo: económico, sentimental, o simplemente porque la heredó y no le gusta. Estas razones pueden ser infinitas y muy variadas, pero lo importante aquí es que esas piezas son seleccionadas cuidadosamente para saber si son candidatas a ser subastadas. Hoy en día cualquiera puede hacer una consulta para saber si su pieza es o no candidata a venta, algunas personas también lo hacen como un ejercicio de valuación, para saber qué es lo que tienen realmente.

Los criterios para elegir estos objetos cambian con los años y varían de acuerdo las tendencias del mercado, pero algunos de sus principales factores son: demanda del coleccionismo, procedencia, autenticidad, tamaño, técnica, localización, transporte, en fin, se hace toda una investigación para poder seleccionar y, en su caso, valuar cada pieza para su venta en una subasta.

En este proceso, existen historias de gente que no sabía exactamente lo que tenía y de un día para otro hace una venta millonaria, hasta el propietario que sabe muy bien lo que tiene y lo pone a la venta en el momento más preciso para tener el mejor resultado posible.

Una vez que las obras son elegidas por su posible potencial en subasta, entonces se establecen términos y estimados para la venta, y se firma un contrato con el consignatario. En caso de que la pieza esté localizada en otra ciudad o país es transportada hasta la sede donde será subastada.

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La venta de obra

Vender las piezas al mejor postor en la sala

Lo que le sigue a haber seleccionado y consignado las piezas para venta es entonces hacer la mejor y más extensiva campaña para darlas a conocer al mundo.

Es decir, la casa publica cada una de sus subastas en cada una de sus especialidades como Antiquities, African Art, Impressionist & Modern Art, Old Master’s Paintings, Contemporary Art, Jewellery, Furniture, Watches and Wine, las ventas que estará llevando a cabo en sus diferentes sedes alrededor del mundo: Londres, Nueva York, Hong Kong, París, Ginebra, Milán, Doha, Zurich y Beijing.

Estos catálogos y publicaciones que son casi libros de texto por la cantidad invaluable de información que contienen, son distribuidos en todo el mundo y también se pueden encontrar en la página web, y si uno está interesado, podrá ver fotos detalladas de cada lote, su historia, su estado de condición, su procedencia y su estimado base; filtrar por precio o por artista, por técnica o por tema. Además muchas veces hay contenidos como videos de los expertos hablando sobre cada una de estas obras, blogs internos en los que se puede leer de diferentes especialidades, en fin, siempre una historia interesante e información útil para conocer las piezas a fondo.

Hoy en día, los compradores pueden hacer las pujas por teléfono, por internet, en la sala o bien a través de las oficinas representativas alrededor del mundo.

Al final de cada subasta hay lotes que se venden exitosamente, otros que se no se venden y otros que rebasan las expectativas. La moneda siempre está en el aire, pero la labor de una casa de subastas es hacer que la experiencia sea lo más placentera posible, tanto para compradores como para consignatarios.

En cuanto a los compradores, deberán saber que además del valor de la pieza al caer el martillo en la sala, cada compra prevé una comisión llamada ‘buyers premium’ que se suma al monto vendido en subasta.

Como mencioné antes, estas dos actividades principales se hacen a través de todas las oficinas representativas que tiene la casa de subastas alrededor del mundo. México es para Sotheby´s una de las oficinas más exitosas de América ya que somos un mercado emergente al que mucha gente está volteando a ver, pues lleva ya años involucrada en el mundo de las subastas, pero también existe mucha gente joven que ha empezado a participar y a interesarse en nuestras actividades.

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Para los que nunca han tenido contacto con una subasta, el mito de que los precios de todas las piezas son estratosféricos, es solo eso, un mito. Existen subastas y obras para todo tipo de público. Solo hay que revisar los catálogos y descubrir el gusto y el presupuesto de cada persona. Es entonces cuando la búsqueda y el hallazgo de piezas que nos emocionen se convierten en adicción y en adrenalina por el afán de poseerlas.

Cada coleccionista va midiendo y desarrollando su gusto y su presupuesto, y la casa de subastas tiene como función proveer la mayor cantidad de información sobre cada pieza para que el comprador este seguro de su elección.

Tal vez hoy no puedes pujar por un óleo de Matisse o de Diego Rivera, pues está fuera de tu alcance, pero siempre se puede empezar por una obra en papel. Revisando las piezas en los catálogos de prints, de fotografía, de Arte Latinoamericano o Contemporáneo, por ejemplo, se pueden encontrar piezas de valor razonable y que valgan mucho la pena.

Otra línea será para quien es más arriesgado y quiera apostar por artistas jóvenes que han empezado a venderse en subasta y a los cuales se les debe seguir la pista con paciencia. El beneficio de arriesgarse por una obra de arte de este tipo es que, además de gozarla día con día, tal vez en un futuro habrá sido una buena inversión.

Por otro lado, cuando se decida pujar por una obra de mayor presupuesto de algún artista ya consolidado, se puede estar seguro de que la calidad de las piezas escogidas para subasta es inigualable, pues el criterio con el que fueron elegidas es muy selecto y cuidadoso.

El rango de opciones es muy amplio. Las casas de subastas hoy en día, además de ser generadoras de impulso para el mercado del arte mundial, constituyen una opción para un público más amplio, no hay que tenerles miedo, muy por el contrario, hay que explotar los recursos que ofrecen. Al visitar Nueva York, habría que darse una vuelta para ver qué exhibiciones hay, dependiendo de cada temporada. Aunque no haya una firme intención de compra, estas exhibiciones se pueden visitar y tal vez al final esto nos ayude a convencernos de hacer una buena inversión en alguna pieza de arte, joyas, relojes, muebles, decoración o coches, y sentir la adrenalina de pujar por ellas en subasta.

Sotheby’s

sothebysrealty.com