FLAMENCO ROSA DEL CARIBE | Hotbook

FLAMENCO ROSA DEL CARIBE

FUNDACIÓN PEDRO Y ELENA HERNÁNDEZ

La Península de Yucatán es una de las zonas más biodiversas del país; es un área en la que es posible encontrar bosques, selvas, ciénagas y lagunas costeras en buen estado de conservación, lo que ha propiciado que a lo largo de los años una gran variedad de animales convivan en el área. Desde grandes mamíferos como el jaguar, más de 395 aves costeras residentes y migratorias, cocodrilos, tortugas marinas, grandes visitantes como el tiburón ballena y por supuesto, uno de los más distinguidos habitantes permanentes, pero que también es migratorio: el Phoenicopterus ruber, mejor conocido como flamenco rosa, una especie emblemática del Caribe mexicano.

En México, el flamenco rosado del Caribe se puede encontrar en las Reservas de la Biósfera Los Petenes, Ría Celestún y Ría Lagartos; el último lugar mencionado es el único lugar en donde anida y crece dentro de la República. Es una especie que se mueve en grandes grupos y su presencia no solo se limita a nuestro país, sino que también se puede encontrar en lugares como Bahamas, Cuba, Haití, Colombia, Venezuela, el noreste de Brasil, Guyana, Antillas Holandesas y más, pero a pesar de esto, en ocasiones es considerado reproductivamente vulnerable.

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Como una enorme parte de los animales alrededor del mundo, los flamencos encaran varios retos que los ponen en peligro. Principalmente, el hecho de que aniden en colonias y dependan en gran medida del agua para completar su ciclo de vida, esta ave enfrenta constantemente el deterioro de los humedales, los cambios hidrológicos y la degradación en las zonas costeras debidos al desarrollo urbano, causa de la fragmentación de las áreas para reproducirse, abrevar, alimentarse y descansar. Así mismo, la concentración de contaminantes les llega a ocasionar enfermedades, son vulnerables al envenenamiento por plomo, sufren lesiones y muerte por colisión con los tendidos eléctricos y, como cientos de especies, son afectados por el turismo irresponsable.

Los expertos explican que los flamencos han abandonado los sitios de alimentación y cría por estas razones y la asignación de nuevos sitios es cada vez más difícil debido a la invasión humana. Actualmente, se tiene conocimiento de la existencia de colonias reproductivas en Cuba, Venezuela, Bonaire, México y Las Bahamas. Así mismo, en la última década, se han presentado reportes de anidación, no con rmados, en Colombia y Re- pública Dominicana, a los que se suma la pequeña e histórica población reproductiva de las Islas Galápagos.

Salvar una especie de la completa extinción no es un trabajo fácil, por lo que es necesario no solo entender su ciclo de vida, sino estudiar el estado actual de los ecosistemas en los que habitan y conocer y cuidar las cadenas alimenticias presentes en cada ecosistema. Cada organismo, desde el más chico hasta el más grande, depende de otros para subsistir, por lo que absolutamente todos son importantes y la desaparición de cualquiera pone en riesgo la existencia de los demás.

La conservación del flamenco depende en gran medida de la salud de las lagunas costeras, de la calidad y cantidad de agua dulce que se vierte al continente en forma de manantiales, de los lujos de entrada y salida del agua del mar, de los mangles que sirven de contención de tormentas, refugio y maternidad de peces marinos, y así hasta llegar al alga color rojizo de la cual se alimenta la artemia y que proporciona el color característico al flamenco rosado del Caribe.

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La Dirección de la Reserva de la Biósfera Ría Lagartos, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp); la Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C. y diversos organismos dedicados a la preservación del flamenco rosa, trabajan conjuntamente para fortalecer las actividades encaminadas a lograr una población estable, proteger el hábitat y apoyar el trabajo de sensibilización comunitaria.

El Doctor Jorge Correa, investigador del Colegio de la Frontera Sur, especialista en aves con amplio conocimiento del flamenco e integrante del equipo multidisciplinario que tra- baja en Ría Lagartos, comenta que “actualmente, la población es de aproximadamente 30 mil ejemplares; esto, de acuerdo al último censo aéreo. En general, se puede decir que la población está sana y distribuida, considerando las etapas de su ciclo anual de vida, desde Los Petenes hasta Ría Lagartos”. Es por esto que los principales objetivos de la Conanp y de diferentes institutos de investigación y organizaciones especializadas, se centran en dos aspectos fundamentales: su monitoreo y estudio permanente y, con una visión integral, el estudio de su hábitat y la implementación de estrategias de conservación y restauración de los ecosistemas.

Una de las medidas más efectivas para lograrlo es el anillamiento, el cual consiste en demarcar un grupo de 500 ejemplares jóvenes (llamados volantones), con dos anillos de identificación antes de que emigren de la colonia en la que nacieron. Con esta marca, única e irrepetible para cada animal, es posible rastrearlos a lo largo de su existencia para conocer sus patrones de vida. Algunas de estas aves han sido avistadas en lugares como Florida, Cuba, en varias ciénagas y lagunas del estado de Yucatán, en una población creciente en Holbox y en la reserva de Yum Balam. Este año se logró la meta de anillar 407 volantones o pollos de flamenco.

La fecha de anillamiento se determina de acuerdo al análisis de varios aspectos: se evalúa el desarrollo de la articulación de las patas de los pollos, que debe de estar ya lo suficientemente grande para evitar que la marca se resbale, y antes de que puedan volar. Este proceso ocurre entre los 75 y 80 días de nacidos; sin embargo, el desarrollo corporal que alcanzan durante el primer mes depende de la disponibilidad de alimento, por lo que la fecha es variable. En el 2015, el anillamiento se llevó a cabo el 29 de agosto.

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El programa integral para conservar el flamenco en México cuenta con una estrategia basada en tres componentes fundamentales: la investigación, el manejo y la educación ambiental ciudadana. Una de las partes cruciales para que este reto pueda alcanzarse es la participación de las comunidades locales; ya sea estudiantes, amas de casa, prestadores de servicios turísticos y campesinos, son ellos los más interesados en preservar sus recursos a largo plazo, y es por ello que, al igual que en años anteriores, la Conanp buscará renovar para el 2016 los compromisos compartidos, y además orientará a las comunidades en acciones encaminadas a la conservación del flamenco y sus lagunas costeras.

Para poder implementar estos proyectos ecológicos, es necesario crear una conexión con la economía; es decir, es crucial aprovechar adecuadamente las actividades sustentables como el turismo responsable (hoteles, operadores turísticos, restaurantes, guías ecoturísticas, operadores de pesca deportiva, observación de aves, y demás) promotor del desarrollo de las comunidades que, al verlo como una nueva opción para generar recurso para sus familias, respe- tan y protegen más los recursos naturales.

La Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C. fomenta la conservación del flamenco rosado del Caribe en Yucatán a partir del estudio y monitoreo de sus poblaciones, la rehabilitación de las áreas fundamentales de supervivencia y vinculando a las comunidades locales a través de un programa de educación ambiental que busca el uso sustentable del flamenco como recurso turístico.

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FICHA TÉCNICA DEL FLAMENCO ROSADO DEL CARIBE
Nombre científico: Phoenicopterus ruber.
Es una de las seis especies de flamenco que existen en el mundo. Se distribuye en zona del mar Caribe. El ave llega a vivir de 25 a 30 años en forma silvestre y 50 en cautiverio.
Pesa entre 2.2 y 2.8 kg, tiene una altura de entre 120 y 140 cm y una envergadura (distancia entre las dos puntas de las alas de un ave cuando están completamente extendidas) de 150 cm.

Habita en México, Bahamas, Haití, Colombia, Venezuela y las Antillas Holandesas.
Ponen un solo huevo al año, y este eclosiona a los 28 o 30 días. Requiere de aguas bajas y de arroyos de agua dulce.
Su intenso color rosado o coralino es producto de la ingesta de pequeños crustáceos llamados artemias.

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Texto por: Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C.
pedroyelena.org
Fotos por: Las Nubes de Holbox