Hari Sama | Hotbook

Hari Sama

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Hari Sama sigue avanzando con paso firme en el cine nacional. El sentido del humor, el interés en la espiritualidad universal y una aguda sensibilidad narrativa son características tanto de la obra como del autor.

¿Cuál fue tu último gran viaje? ¿Qué aprendiste en él?
Tengo dos últimos grandes viajes. El más reciente fue a Zoogocho, en la Sierra Norte de Oaxaca. Fuimos a la fiesta del pueblo y fue muy bonito. Lo que tienen estas comunidades es que hay un sentido de comunidad que no he visto en ninguna otra parte del mundo. Eso es algo que aprender. Sobre todo con las cosas que nos están tocando vivir en México. Aprendí que podemos hacer comunidad sin ser políticos. Juntarnos para pasarla bien, para poner orden, para construir una escuela, para armar una mega fiesta y también para darle continuidad a una tradición. Juntos.
El otro gran viaje fue porque hicimos el estreno internacional de El Sueño de Lu en Shanghái. La película trata sobre la muerte y el duelo. Para los chinos es de mala suerte hablar de esas cosas. Es un tabú inmenso. Entonces, fue muy sorprendente porque la gente fue muy receptiva. Aprendí un poco lo mismo que en la sierra: la humanidad se traduce, más allá de las superficies y los tabús. Lo más esencial de nosotros es traducible.

¿Dentro del país qué puntos funcionan para relajarte?
Muchos. Holbox lo conocí hace poco y me gustó muchísimo. Me agrada mucho San Francisco, en la costa de Nayarit. En particular recomendaría mucho los pueblos alrededor de Xalapa: Córdoba, Xico, Coatepec, en toda esa zona se come muy rico y hay muchas cosas que aprender.

¿A qué punto en el mapa le traes ganas?
Le traigo muchas ganas a Turquía y al Medio Oriente en general. Porque es donde surgió el Cristianismo y por el mundo Sufi. Las primeras iglesias importantes son las iglesias Sirias. Todo eso me interesa verlo. Además, dicho sea de paso, el punto de toque entre lo mediterráneo y lo oriental a nivel culinario me atrae mucho.