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Más allá de ser un hotel con amenidades de lujo, El Ganzo cuenta con un programa de residencias para músicos y artistas visuales con el que busca generar interacciones entre los mismos artistas, los huéspedes y la comunidad alrededor.

Se ha invitado a artistas nacionales e internacionales para colaborar en el proyecto, y los huéspedes pueden encontrarse escuchando una selección de jazz ejecutada por Sara Bareilles o la guitarra de Slash, ex miembro de la legendaria banda Guns N’ Roses; o disfrutando de la dinámica colección de arte contemporáneo generado por los artistas más interesantes de esta generación durante su residencia en El Ganzo. Escultura, pintura, fotografía e instalación son parte de las paredes y espacios que conforman esta colección y le dan vida al concepto.

Pablo Sánchez Navarro, mente creativa y fundador de El Ganzo, nos compartió one on one un poco de su visión para este vibrante centro cultural y recreativo.

¿De dónde surgió la idea de El Ganzo?
Quería hacer un hotel donde el huésped y el artista pudieran convivir durante el proceso creativo.

¿Hubo alguien o algo que te inspirara para este proyecto; con la idea o el desarrollo?
Siempre los hay… experiencias acumuladas a través de la vida, experiencias que vas adquiriendo. Pero un ejemplo concreto que pueda señalar por encima de los otros, no.

¿Cómo selecciona El Ganzo a los artistas a los que invita a intervenir?
Tenemos un comité muy heterogéneo. En lo musical está Mark Rudin, quien se encarga del estudio de grabación y me manda propuestas. En el área de artistas plásticos, lo mismo hace Luzma Moctezuma. Inés Muñoz de Baena siempre trae buenas ideas, sobre todo en el área de asociaciones publicitarias. Pero esta nunca ha sido una estructura jerárquica, claro que asumo responsabilidad de lo que se hace y lo que no, pero partimos de una filosofía de colaboración, de otra forma la gente buena se te va.

¿Consideras que su concepto aún está en evolución?
Siempre. El día en que dejemos de evolucionar empezaremos a pudrirnos.