Norma Romero. Las Patronas | Hotbook
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Norma Romero. Las Patronas

Norma Romero regresaba de la tienda con su hermana, cada una cargando una bolsa de pan y leche que acababan de comprar, cuando se atravesó en su camino un tren con cientos de personas pidiendo comida. Sin pensarlo, las hermanas les entregaron la comida que acababan de comprar. De regreso en su casa con su familia, se sentaron a comentar lo que les había sucedido por la mañana. Se dieron cuenta de que el paso del tren era algo cotidiano: La Bestia pasa todos los días muy cerca de La Patrona, la pequeña comunidad de Amatlán de los Reyes, Veracruz, en donde viven. Al día siguiente, decidieron cocinar algo de comida para regresar a las vías del tren y entregárselas a las personas que viajaban muriendo, literalmente, de hambre

En un principio, Norma y Bernarda no sabían que se trataba de migrantes, en su mayoría centroamericanos, que tenían como destino Estados Unidos. Un día, el tren se detuvo cerca de La Patrona y tuvieron la oportunidad de platicar con ellos. Durante siete años, la familia de Norma estuvo cocinando diariamente bajo el anonimato para alimentar a los migrantes que pasaban por su camino sin detenerse.

Poco a poco, las personas de la comunidad se empezaron a acercar para ayudar a la familia de Norma con su labor social. Hoy en día son un grupo consolidado de mujeres llamadas Las Patronas las que han cocinado diariamente, sin fallar ni un solo día, durante 22 años para los migrantes. Su labor social ha causado un gran impacto positivo en México, tanto que en 2013, la Comisión Nacional de Derechos Humanos les otorgó el Premio Nacional de Derechos Humanos.

Además de cocinar, han tomado cursos y diplomados de Derechos Humanos y han recorrido la República y distintos países del mundo, dando conferencias para concientizar a la gente sobre la realidad que viven los migrantes en el mundo.

¿Cuál crees que sea el mejor apoyo que México le puede dar a los migrantes?

El mejor apoyo es en cuestión de leyes. No solo que se hagan, sino que realmente sean practicadas. México hace leyes para proteger a los migrantes, pero muchas veces no se practican. Creo que por ahí se empieza el verdadero cambio. Por otro lado, también es importante que estas leyes se enseñen a las personas que más las necesitan, porque la mayoría de las veces estas personas ni siquiera saben que existen. Yo, como activista y voluntaria, tengo que informarme, pero si los migrantes no conocen sus derechos entonces se vuelve muy difícil poder ayudarlos.

La Ley de Migración la define como un libre tránsito, pero al final se contradicen ellos mismos porque no los dejan circular, subirse al transporte o pasar de un lugar a otro. Creo que lo más importante es que las leyes que se hagan, se enseñen a las personas que tengan que saber del tema. Nosotras, en lo personal, como mujeres campesinas, no teníamos idea sobre las leyes porque estábamos enfocadas en el trabajo de campo. Por eso ahorita nos hemos tenido que involucrar en diplomados de derechos humanos para saber cómo podemos ayudar realmente a las personas, ayudarlos a ejercer y defender sus derechos. Pero lo más importante es que la gente sepa y conozca, porque muchos desconocemos que tenemos derechos.

En cuanto a trabajo ¿qué tan factible ves poder darles un trabajo temporal a los migrantes en México para apoyarlos económicamente?

El problema del trabajo es que los mexicanos también están migrando por esta misma falta de oportunidades. Centroamérica son países que lamentablemente están viviendo momentos difíciles y nosotros ignorábamos su situación. Hoy los estamos escuchando y estamos en contacto con ellos. Hoy sabemos que la falta de trabajo, al igual que en México, fue lo primero que los impulsó a migrar. En 1995, cuando nosotras iniciamos, México todavía estaba estable en cuanto a este aspecto, pero de un momento a otro se dio un gran problema de falta de oportunidades y fue cuando la gente empezó otra vez a salirse del país. Nosotras empezamos a ver que lo que pensábamos como un problema lejano, ya estaba pasando en nuestras propias comunidades. Y antes solamente era una falta de oportunidad, hoy en día también es la violencia y la inseguridad que tenemos en todos lados. Tal vez no se ve mucho en las ciudades, pero es una realidad en las comunidades pequeñas, que son las que más sufren, en donde lamentablemente los pocos productos que ellos tienen no son una alternativa de vida para sus hijos ni para sus familias, entonces lo que hacen es migrar a Estados Unidos.

¿Crees que ha cambiado un poco la perspectiva de los migrantes ahora con Trump?

Yo creo que la preocupación es mucho más grande. Siempre habíamos pensado que si esto llegaba a pasar, tanto centroamericanos como mexicanos iban a resultar muy afectados. Hay muchísimos mexicanos que están luchando por sacar adelante a sus familias, y el hecho de que esta persona haya quedado como presidente, va a perjudicar a todas estas familias al igual que a muchos otros países.

¿Qué significa para ti haber ganado el Premio Nacional de Derechos Humanos?

El reconocimiento que se nos dio es una motivación para hacer mejor el trabajo que hacemos. Sobre todo para defender lo que estamos haciendo. El hecho de que nos hayan reconocido por ayudar a los migrantes implica que debemos prepararnos mucho más para poder atenderlos, ayudarlos y defenderlos. Lamentablemente hoy en día la situación del migrante es muy complicada, y tiene que ver con muchísimas cosas. No tiene que ver solamente con el tema de la comida, sino tiene que ver con la salud, las denuncias y la violencia que se ha generado en contra de ellos. Uno, como defensor, siempre va a estar dispuesto a ayudar.

En cuanto a todos estos riesgos que mencionas ¿cuál crees que sea el mayor reto para los migrantes que pasan por México?

Lamentablemente, el migrante se ha visto como una mercancía y no como un ser humano. Al migrante se le explota de muchas maneras. No solamente a aquellos que les cobran el piso, sino que mucha gente se aprovecha de la necesidad de los migrantes y les vende los productos mucho más caros, o los taxis y los microbuses les cobran una tarifa mucho más alta. El migrante llega a México con poco dinero y lo deja prácticamente todo durante su camino. Desde el momento que cruzan a México, con el hecho de subirse a un taxi empieza el abuso por la cantidad de dinero que les cobran. Les quitan más de lo que tienen.

Es algo que a nosotras nos duele mucho. Cuando algo pasa con un mexicano, es algo que nos duele y que con toda razón nos ofende.

Pero tampoco somos congruentes porque los mismos mexicanos son los que abusan de los migrantes que vienen de Centroamérica, que llegan luchando y llegan en una situación mucho más difícil. Creo que todos tenemos derecho a una vida digna, ya seas mexicano o centroamericano. Nosotras vamos a seguir luchando por esto, y tendremos que estar ahí apoyándolos lo más que se pueda.

En cuanto a Las Patronas ¿cómo se sustentan? ¿Hay algún apoyo del gobierno?

Nosotras también nos dedicamos a dar conferencias. Tenemos muchísimas instituciones del país a las que vamos a darlas. Muchas escuelas y universidades nos invitan a participar y tratar de sembrar una semilla de solidaridad en los alumnos. Es en las universidades en donde la gente responde al llamado y en donde realmente nosotras hemos conseguido sustento, al igual que por sociedades civiles y por fundaciones que nos apoyan. Año con año vamos tocando puertas buscando ayuda de diferentes instituciones, porque nos cuesta mucho trabajo conseguir sustento. Nunca sabemos cómo nos va a ir el siguiente año. Pero somos mujeres de fe, siempre hemos creído que Dios nos ha puesto en el camino y siempre nos ha ayudado. Ya son 21 años desde que empezamos, por lo tanto es su obra la que sigue en pie y nosotras solamente seguimos trabajando.

¿Cuál ha sido la principal problemática a la que Las Patronas se han enfrentado?

La indiferencia. Hay mucha indiferencia hacia el tema y hacia la labor que realizamos. También hay mucha gente que no mira las cosas porque piensa que nunca le va a pasar, nunca creen que ellos van a estar en esa situación.

Yo creo que los tiempos han cambiado y creo que todos debemos de preocuparnos por los demás; todos debemos ponernos en los zapatos del otro.

Si tuvieras una varita mágica ¿qué harías para ayudar a los migrantes?

Creo que lo primero que tenemos que hacer es empezar por los países de origen de los migrantes. Lo que ellos necesitan es trabajo. No tendría caso venir a un lugar a exponer tu vida, a tus hijos y a toda tu familia si pudieras resolver tus problemas dentro de tu propio país. Yo trataría de conseguir fondos, generar trabajo, empleos y les daría oportunidad de educación a todos los que lo deseen. La educación es la base principal para que los países puedan salir adelante.

Por último ¿de qué manera podemos ayudar nosotros a Las Patronas o a los migrantes?

Primero, conociéndonos a nosotras y conociendo la situación de los migrantes. Muchas veces se tiene una perspectiva de los migrantes centroamericanos como delincuentes. Hay que darse la oportunidad de escucharlos y entender sus problemas. La ayuda también puede ser a través de fondos, ropa, porque muchos de ellos llegan sin nada o la pierden durante el camino, comida y, por supuesto, difusión sobre el tema.


Colaboración CIUDAD DE LAS IDEAS

La Ciudad de las Ideas es un “Festival Internacional de Mentes Brillantes”, creado por el Dr. Andrés Roemer, cuyo propósito es empoderar al ciudadano y exponer las ideas más provocadoras e innovadoras de la ciencia, la tecnología, el arte, el diseño, la política, la educación, la cultura, los negocios, el entretenimiento y más ámbitos del conocimiento. Bajo el lema “no creas todo lo que piensas”, se busca que sus participantes, llamados ideastas, cuestionen el pensamiento e inciten su creatividad, inteligencia y curiosidad, además de romper los paradigmas establecidos del conocimiento.




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