Nueve Nueve | Hotbook

Nueve Nueve

La colonia Roma en la Ciudad de México es un barrio icónico de carácter novedoso donde se encuentran las propuestas más vanguardistas en las artes, el diseño y, evidentemente, la gastronomía. Las calles emanan actividad con jóvenes merodeando entre las diversas tiendas y galerías. Aquí los ciclistas se han apoderado de la colonia y se les ve recorrer cada rincón con un maletín a la espalda o sombreros de moda. La Roma es un hervidero de innovación y vida capitalina en donde reina un ambiente de ligereza placentera.

Además de la atmósfera característica de barrio, la Roma se distingue por su arquitectura, que es sencillamente sorprendente. Las múltiples casonas fueron construidas por la élite mexicana del Porfiriato, que abandonó el centro de la ciudad para instalarse en la Roma y la Condesa. En esos tiempos, la clase burguesa admiraba profundamente al Viejo Continente, por lo que crearon sus nuevas residencias al estilo europeo. Muchas de estas mansiones se diseñaron con base en el estilo parisino, con elementos góticos y, sobre todo, adoptaron la decoración típica y los ventanales propios del art nouveau y el art déco. Son particularmente imponentes aquellas que flanquean la avenida de Álvaro Obregón, que atraviesa el corazón de la colonia. Pero, entre todas las fachadas elegantes y clásicas, hay una que salta a la vista de cualquier pasante: la Casa Lamm.

Ubicada en la esquina de Orizaba con Álvaro Obregón, este caserón fue originalmente la vivienda de su arquitecto, Lewis Lamm. Es un inmueble magnífico, intrincado y sublime que emula las construcciones de los suburbios europeos y adopta la nobleza y elegancia de los mismos. Lamm rentó la propiedad a los maristas, quienes la transformaron en el Colegio Francés Jalisco, y después la vendió a la familia García Collantes, que cumplió con la labor de mantenerla en buen estado hasta los años noventa. En 1993 se iniciaron trabajos intensivos de reparación para darle una nueva vida al inmueble al convertirlo en el Centro de Cultura Casa Lamm.

galeria7Hoy en día, ahí se imparten cursos, diplomados, licenciaturas, maestrías y doctorados, además de ser un sitio primordial para exposiciones de arte y eventos culturales. Esta casa de cultura se ha convertido en un espacio plural de difusión y de intercambio de ideas. Sin embargo, no funge únicamente como centro de divulgación cultural, sino que dentro de este recinto se encuentra una joya culinaria de la colonia, un restaurante que se ha convertido en un feudo gastronómico por su calidad sobresaliente: el Nueve Nueve.

Esta propuesta, ideada por Grupo Hunan —dueños de diversos restaurantes de alto nivel como Hunan, Prosecco y Nobu—, surgió con la visión de crear un bistró mexicano en uno de los barrios más hermosos de la Ciudad de México. Este grupo se apoyó en el estilo fresco del joven arquitecto Javier Sordo de Haro para construir un espacio moderno que estuviera en armonía con el entorno clásico y que intensificara el bienestar de los comensales dentro de la espléndida estructura de Casa Lamm. La arquitectura es moderna con elementos rústicos, lo que crea una sensación de aislamiento tranquilizante, de estar apartado totalmente del caos cotidiano de la ciudad. Todos los pormenores se pensaron y diseñaron con delicadeza para armonizar los diferentes espacios dentro del restaurante.

Algunas de las decisiones estéticas más acertadas son la barra principal, que está constituida por un tronco de madera de una sola pieza que pesa más de dos toneladas, y los once mill mecates que cuelgan del techo a distintos niveles, una muestra del diseño pionero que asigna un uso alternativo a un producto típico. El espejo de agua con peces, rodeado por lenguas de fuego y un majestuoso árbol al centro, generan serenidad relajante. Por otra parte, también está la terraza, que siempre está alumbrada por rayos de sol tenues y moderados. Desde aquí se tiene una vista privilegiada a los jardines de Casa Lamm. Alrededor hay varios sembradíos discretos de hierbas frescas comestibles, como albahaca, romero, menta y hierbabuena. Cultivadas directamente por el restaurante, despiden olores apetitosos sin ser abrumadores o empalagosos. En la planta baja se encuentra una chimenea, para dar calor y dar vida al lugar en los meses de frío. Por último, uno de los espacios mejor diseñados es el refinado smoking lounge, ideal por su luz tenue, su librero impecable y su barra con tragos dignos de probar, para pequeños eventos privados o celebraciones exclusivas.

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Con un espacio construido especialmente para el deleite, el Nueve Nueve ofrece una experiencia culinaria del más alto nivel. El menú es una propuesta con bases arraigadas en la profunda tradición culinaria del país con elementos novedosos de la gastronomía internacional. Se le pone especial atención a los detalles, a esos pequeños trucos que hacen de una buena comida una comida verdaderamente memorable.

La cocina está a cargo de los chefs Luis Durán y Mónica Beteta, quienes se han encargado de recopilar las mejores recetas del país y de infundirlas con su estilo propio. Además de las delicias más representativas del Nueve Nueve, como la cochinita pibíl en un domo de maíz y el robalo en mantequilla de habanero, hay un menú de sugerencias que se modifica cada temporada. Aquí se recomiendan platillos que emplean ingredientes únicos del momento para resaltar sabores difíciles de encontrar, como escamoles, gusanos de maguey y chiles en nogada; sin embargo, muchos de los favoritos están dentro de la carta regular. Uno de los menús más icónicos del restaurante sería los panuchos yucatecos como entrada, la enchilada de arrachera con mole poblano o el filete de res en mantequilla de alcaparras como plato fuerte y los clásicos churros de barrio con un toque gourmet de postre.

En el Nueve Nueve los chefs toman rumbos inesperados sin arriesgarse a perder el alma de la tierra mexicana y dejan su sello de innovación y calidad en todos y cada uno de los platillos. Los sabores apreciados por toda la República se convierten en suculencias delicatessen irrepetibles.

Además de la exquisita carta de alimentos, la carta de bebidas es otro deleite. Manejan tragos para todos los gustos y antojos. Dentro de la gran variedad hay cocteles refinados con sabores inesperados o peculiaridades que enaltecen la gran calidad de los licores. Por supuesto que también hay bebidas refrescantes sin alcohol preparadas al momento, desde limonadas hasta café recién hecho o un delicioso té. Aunque, para acompañar los platillos suntuosos, la carta de vinos tiene excelentes opciones. Se pueden tomar por copeo, por media botella o se puede pedir la botella completa. La selección de vinos internacionales es de muy alta calidad y la de nacionales es absolutamente equiparable.

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Para tener una experiencia verdaderamente grata, el buen servicio es de suma importancia. En este restaurante, el personal se rige por los estándares más altos de la hospitalidad y es evidente que comparten el gusto por servir. Desde la bienvenida a la entrada hasta el momento de pagar la cuenta, todos los visitantes son recibidos con gracia. El personal se maneja con prudencia, sin perder la calidez que te hace sentir en confianza y  que es parte esencial de la experiencia única del Nueve Nueve. Siempre están de buena disposición, conocen a la perfección las reglas de etiqueta, están capacitados para aclarar cualquier duda sobre la carta y, sobre todo, para hacerte sentir en casa. El buen servicio es un valor primordial para el restaurante, tanto así que incluso ha sido galardonado con el Star Diamond Award, lo que es un verdadero logro, puesto que es uno de los emblemas de calidad mundialmente más prestigiosos en la industria de la hospitalidad.

El Nueve Nueve es un lugar idóneo para una comida o una cena después de pasearse por el barrio, de ver una exposición en las mismas instalaciones de la Casa Lamm, de asistir al cine o a algún evento cultural. El ambiente es variado, propicio para todo tipo de encuentros. La ligereza del ambiente y la frescura de la terraza son perfectos para los amigos, aunque por su elegancia y seriedad también lo es para las reuniones de negocios. Este espacio se presta para celebraciones improvisadas, casuales o incluso para eventos más importantes.

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La planeación de este restaurante tomó más de dos años, ya que se pensó a fondo en el concepto, los detalles y la armonización de todas las ideas. Desde que abrió sus puertas ha tenido una gran aceptación. La excelencia del lugar se ha dado a conocer de boca en boca, y se ha convertido así en uno de los lugares más icónicas de la Roma.

En el restaurante Nueve Nueve se vive una experiencia que engloba todo bajo el manto del buen gusto: la ubicación, el diseño, la bebida, la comida, el ambiente y el servicio.