PATARA ELEPHANT FARM | Hotbook

PATARA ELEPHANT FARM

Chiang Mai, fundada durante el reino de Lanna en 1296, es considerada la ciudad cultural más representativa del norte de Tailandia. Su proximidad con el río Ping y con las montañas Doi Suthep y Doi Pui, así como sus impresionantes centros culturales, hacen de la ciudad un verdadero santuario. A cuarenta minutos de la ciudad se localiza uno de los puntos turísticos y culturales más importantes de la zona: Patara Elephant Farm, el principal criadero de conservación de elefantes de la región.

Los elefantes forman parte esencial de la cultura tailandesa. Además de ser venerados como animales sagrados desde hace miles de años, los elefantes son símbolos nacionales y representan a la realeza de Tailandia. A pesar de esto, las cuatro subespecies del elefante asiático (Elephas maximus) se encuentran hoy bajo protección por estar en peligro de extinción, cuando no en peligro crítico, debido a la deforestación de su hábitat y a la caza ilegal.

El Elefante Blanco es un símbolo representativo de Tailandia y hasta principios del siglo pasado, aparecía al centro de su bandera nacional. Los ejempla- res llamados “blancos” son en realidad grises (no son albinos) y conocidos entre los tailandeses como chang samkhan (elefantes auspiciadores). Son considera- dos un signo de distinción y, por ejemplo, mientras más “elefantes blancos” tenga el rey, mayor será su poder. Bhumibol Adulyadej, el actual rey de Tailandia, posee 10 de estos elefantes, donde son venerados en los Establos Reales para la prosperidad y la protección del reino, y solo son vistos en ocasiones especiales, como en las celebraciones del Día del Elefante Tailandés, cada 13 de marzo.

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El elefante tailandés tiene una piel café-rojiza que al mojarse parece de un color rosado. Además de sus orejas cortas y su frente amplia que lo distinguen de sus parientes africanos, una peculiaridad del elefante asiático es que es “domesticable”, si bien existen también poblaciones salvajes. Aunque es difícil saber la cantidad exacta de estos elefantes viviendo en Tailandia, se estima que actualmente hay una población de entre 2,000 y 3,000 en el país (anteriormente, era de 100

000). Por otro lado, la población doméstica de elefantes ronda los 2,700 ejemplares.

Hoy en día, la supervivencia de un elefante en el mundo silvestre se considera difícil pues, además de la destrucción de su hábitat y la caza ilegal, a una hembra le toma hasta 22 meses para tener una sola cría, lo que hace más lento el proceso de repoblación. Además, los elefantes hembra se aparean hasta los 14 años y los machos a los 40 o 50,lo que aumenta la probabilidad de que mueran por causa natural o sean cazados antes de aparearse. Debido a esto, durante las últimas décadas han surgido distintas reservas de elefantes en Tailandia que forman parte indispensable para la conservación de la especie.

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Las principales causas de muerte natural de un elefante en la vida silvestre son deshidratación e infecciones en la piel. Patara Elephant Farm es un centro de crianza en donde dan prioridad a la reproducción natural de los elefantes tailandeses para aumentar la población y evitar su extinción. El dueño y fundador, Pat Trungpaken, comenzó este proyecto en 2001 con la intención de proteger la especie, evitar su maltrato y abuso. Al ser animales sagrados dentro de la cultura tailandesa, Patara no se considera dueño de ninguno de ellos, simplemente les otorga protección y cuidado para evitar que mueran por falta de alimentos y hábitat o que sean cazados ilegalmente.

 

Bajo el lema de “La extinción es para siempre”, la granja Patara ofrece el programa ‘Elephant Owner for a Day’ con el objetivo de destacar la importancia de la conservación del elefante, y de las especies en general, invitando a los turistas a pasar una jornada completa dentro de la reserva, donde se le asigna un elefante a cada visitante para que lo cuide y conviva con él durante todo un día. Entre las actividades del programa podrás alimentar a tu elefante, bañarlo y realizar caminatas por el río y la selva. Además, aprenderás acerca de su comportamiento, su anatomía, los cuidados esenciales que deben de tener, su ciclo de vida y demás información básica indispensable para el cuidado de este animal. En algunas ocaciones, si tienes suerte, aprenderás a hacerles una prueba de embarazo y podrás convivir con las crías que han nacido en la granja.

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Más precisamente, el orden del día es el siguiente: una vez que te es asignado un elefante, tu día comenzará con la familiarización entre ambos. La mejor forma de ganarte su confianza es alimentándolos, pues comer los pone de muy buen humor. En Patara Elephant Farm los elefantes se alimentan de productos naturales de la región, como frutas, plantas y hiervas. La mayor parte del tiempo están comiendo, de hecho, un elefante asiático consume en promedio 150 kg de comida al día.

Detectar que tu elefante se encuentra de buen ánimo a lo largo del recorrido, es muy importan- te. Los indicadores son, irónicamente, que le salgan lágrimas de los ojos y que ambos lados de su cuerpo estén cubiertos tierra, esto significa que el elefante se ha recostado y levantado varias veces al día, sin ningún problema. Los elefantes tienen el hábito de cubrirse de tierra para protegerse del sol y les permite estar libres de parásitos en la piel y de infecciones, lo que también previenen adecuadamente bañándose en aguas limpias: los elefantes tienen un privilegiado sentido de olfato, es por esto que si logran detectar algún indicador de contaminación en el agua dejan de tomarla.

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El día continúa con un paseo montado sobre el cuello de tu elefante, recorriendo la selva hasta llegar a un templo local en donde tendrás la oportunidad de aprender un poco más acerca del papel de los elefantes en el Budismo. Después, un refrescante lunch cerca de las cascadas para

un merecido descanso del calor. Regresando a la granja, alrededor de las 14:00, podrás alimentar a tu elefante como ritual de despedida.

La mayoría de los elefantes de la reserva Patara han sido rescatados de otras granjas que no contaban con un buen método de crianza y protección, de circos o de dueños que no les otorgan una vida saludable y digna. Actualmente, cuentan con poco más de 55 elefantes, entre los cuales 15 han nacido dentro de la granja.

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Es difícil que un elefante, una vez ingresado a la granja, sea liberado nuevamente, pues la probabilidad de que sobreviva es muy poca. Sin embargo, hay ejemplares que se encuentran en un estado óptimo para ser liberados, y se ha logrado llevar a algunos de ellos a lugares específicos en donde se aseguran de su supervivencia. Por otro lado, los que se quedan dentro de la granja son monitoreados dentro de la extensa área natural.

Es importante resaltar que existen muchos destinos turísticos en Tailandia en donde ofrecen convivencia con elefantes. Es posible que algunos de estos lugares no traten correctamente a los elefantes, por lo que recomendamos investigar antes de acudir a cualquiera de ellos para un turismo responsable. Patara Elephant Farm es una de las mejores opciones si deseas completar tu viaje en Tailandia con una experiencia cercana con ejemplares de esta maravillosa y amenazada especie.

D. T. Baan Pong A. Hang Dong, Chiangmai, Tailandia

T. +66 81 992 2551

pataraelephantfarm.com