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Sopitas

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Eran los 90 y él era un adolescente de 16 años más en la Ciudad de México. Por ser fan de hueso colorado de aquella estación de “música alternativa” llamada Radioactivo fue que Francisco Alanís pasó de ser un adolescente más a un chico bastante suertudo e inteligente. Porque no todo es estar en el momento indicado; sino que además de haberse rodeado de gente muy talentosa, sacó todo el provecho posible y les aprendió unas cuantas mañas.
De chiquito quería ser como Hugo Sánchez, pero también soñaba con conocer a sus músicos favoritos, ya fuera un integrante de Pink Floyd o, más tarde, de Coldplay.
¿Cómo le hace uno para lograrlo? ¿Y no solamente eso, sino vivir de ello?
Francisco, o como muchos lo conocemos, el Sopitas, nos cuenta cuál ha sido su receta a lo largo de su joven carrera para llegar a cumplir sus sueños. Pasar de ser un necio postpuberto que iba frecuentemente a la estación de radio, a ser locutor, escritor de fut, y tener su propio blog; que no es el típico blog con que uno se topa, pues sopitas.com invariablemente saca notas que nos hacen sonreír. Al ser un tipo sumamente carismático, se considera una persona muy afortunada y está completamente agradecido con lo que se ha topado en el camino.

¿Qué quería ser Francisco Alanís a los ocho años? ¿Y a los 17?
Yo creo que futbolista, seguro. La verdad es que también me he puesto a pensar: si no estuviera haciendo lo que hago, ¿qué estaría haciendo? Creo que sería un “bueno para nada”, entonces, al menos un “bueno para nada” con oficio de algo. Cuando entré a Radioactivo, tenía 16 o 17 años, es justo la edad en que se define qué es lo que quieres hacer; yo nunca pasé por ese proceso. Iba a Radioactivo y me gustaba; lo veía, en cierta forma, pasajero; y sin darme cuenta me acabó encarrilando para el resto de mi vida. Pero bueno, creo que lo más cercano era decir: “Quiero ser como Hugo Sánchez”, que era mi ídolo a los cinco años.

Me acuerdo que hubo un momento, en la inauguración de Seúl 88, que fueron las primeras olimpiadas que vi consciente, porque no me acuerdo de nada de las del 84, tenía ocho años. Veía a Enrique Borja y a Toño de Valdez de Televisa y decía: “¡Wow que están allá, en el estadio, en la inauguración! ¡Y aparte les pagan! Tienen la mejor chamba del mundo”. Me acuerdo claramente de ese momento, cuando pensé: “algún día quiero hacer eso”.

Cuando voy a los mundiales digo: ¡wow!; porque, de alguna forma, cuando tenía ocho, era lo que quería hacer. Por eso me considero afortunado. Por desgracia, no muchos pueden dedicarse a lo que les gusta y vivir de ello; y yo, sí y sin haber ido a la universidad. He pasado por muchas situaciones que no sé si a otras personas les pasen y me siento muy agradecido por eso.

En resumen, ¿cómo llegaste a donde estás hoy?
Yo creo que ha sido mucha suerte. Fui a Radioactivo a los 16 años, me gustaba mucho la estación e iba todos los días como fan from hell. Un día, por azar del destino, me dijeron que necesitaban una persona y que si quería entrarle.

No me acuerdo si fue Woody Allen el que dijo que el 80 por ciento del éxito es estar ahí, y yo así lo creo.
Luego, afortunadamente, me he ido encontrando con personas a quienes les he aprendido mucho, como Olallo, Rulo, el Cha, José Álvarez, el Krusty. Luego, en Reactor, a Julio y Marcelo; en otras chambas, a Memo Parra. En fin, vas conociendo gente que te enseña cosas, a lo mejor no se dan cuenta de ello, porque no es una enseñanza de salón de clase.

Y la otra también es trabajar. Ayer me sentía raro porque alguien que me conoció me describió como un workaholic; no sé si sea bueno o malo, pero como trabajo en lo que me gusta, quiere decir que es muy bueno, porque entonces estoy haciendo algo que me gusta durante mucho tiempo de mi vida.

Tus dos pasiones, claramente, son el futbol y la música. ¿Cómo has logrado mantenerte trabajando en ambos campos?
Creo que la gente cree que los he descuidado. Son dos audiencias.
Por ejemplo, con el futbol y el Récord, llego a un edificio y el poli se emociona y me pregunta: “¿Usted es el Sopitas? ¿Y el América?”

Y con la música, según yo, a los fans les da más pena decir que les gusta el futbol; siempre se quieren hacer los exquisitos, ser súper cool.

Entonces, como son dos audiencias, en determinados momentos sí me ha tocado que gente me pregunte por qué ya no escribo tanto de música y nada más subo cosas de futbol a la página. La verdad, no es que escriba más de una cosa que de la otra, sino que hay eventos relevantes que tal vez son más frecuentes en el futbol; o sea, hay 400 partidos a la semana; conciertos de gran relevancia son contados, como uno cada dos meses. Es un tema de percepciones.

¿Y cómo le he hecho? Tengo la bendición-fortuna de trabajar en algo que me gusta mucho, entonces, a fin de cuentas, inconscientemente no es trabajo y eso es muy padre y también muy honesto, ya que no estoy tratando de apantallar a nadie.

Y tampoco asumo que sé de futbol o de música; al revés, luego hay críticas que digo: “¡Ay!, ¿de verdad no les gustó el último de Coldplay? ¡A mí me encantó! Entonces seguro no sé de música”. O también que me encanta el Chicharito y soy bien fan; y todos dicen que es un troll, pero yo lo admiro mucho.

Con sopitas.com has tenido un crecimiento enorme. ¿Así te lo imaginaste en un principio? ¿Cómo surgió la idea? Porque, en ese entonces, los blogs en México no tenían la presencia que tienen ahora.
Justo es esta la parte en que te digo que he sido muy suertudo, porque en realidad la página sopitas.com nació cuando se acabó Radioactivo. Entonces ya no teníamos mail de Radioactivo y me daba pena escribir desde Hotmail: “Oiga, Sr. Marilyn Manson…”; no te pueden tomar en serio así. Entonces dije: “Necesitamos un sopitas.com”. Compré el dominio que, en realidad, ocupaba solo para mandar mails.

Luego, en 2006, me fui al Mundial de Alemania como dos o tres meses. En efecto, no estaba acostumbrado a los blogs ni a las redes sociales; no existía Facebook más que para estudiantes. Mi sueño de toda la vida era ir al Mundial y me fui tres meses. ¿Cómo iba a compartir todo lo que estaba viviendo y cómo iba a mantenerme en contacto con mis amigos y mandarles fotos y demás? Entonces alguien me dijo: “¿Por qué no haces tu página?”. La verdad me daba pánico, pensaba que mis amigos, que son con los que hago la página, mientras estaba en Alemania, iban a aprovechar para a subir fotos, las más vergonzosas. “¡Se van a pasar de lanza!”, pensé.

En realidad, así empezó. Luego empecé a poner cosas que me gustan, como discos o fotos, noticias que me llaman la atención, agenda de conciertos. No sé cómo decirlo sin que suene trillado, populachero, onda Vicente Fernández, pero de alguna forma sí creo que trabajo para la gente. Mi chamba es facilitarles cosas, como los precios de los boletos de los conciertos o los links del futbol. Ha ido evolucionando y se ha convertido en una bola de nieve; tratamos de explicar por qué debe de importarte tal tema de política, ya que los medios tradicionales asumen que la gente entiende el mismo lenguaje y domina la situación.

Ahora tratamos de abarcar más temas políticos, porque el post más visto en la historia de la página fue el de las elecciones del año pasado, y comScore, o una de estas agencias, hizo un estudio y resultó que el blog más influyente de las elecciones en México fue sopitas.com. Quiere decir que la gente cree en nosotros y en lo que está en el sitio y que sí les interesan los temas políticos a los jóvenes, lo que pasa es que no se les acerca de una forma atractiva o entendible.

Hablando de sopitas.com, el contenido que se publica es bastante heterogéneo; desde los lunes de mallitas, notas políticas, videos que dan ternuringa, la nota idiota del día, deportes, música, trailers de próximos estrenos, etcétera. ¿Cuál ha sido la nota que más te ha sorprendido?
Bueno hay una que es de un fotógrafo que retrató el cáncer de su novia hasta su muerte, es toda la serie de fotos; al día de hoy lleva como un millón de shares en Facebook.

Y pues obvio, doña Gaby. Me tocó entrevistar a Ana de la Reguera y me preguntaba: “¿Tú eres Sopitas? ¿El de sopitas.com? ¿El de doña Gaby?”. Resulta que Ana estaba en su casa y le habló por teléfono uno de los de Calle 13 para decirle: “Estoy aquí con Ricky Martin y quiero enseñarle el video de doña Gaby, ¿en dónde está?”. Para mí es algo muy abstracto que Ricky Martin esté viendo sopitas.com, ¿en qué momento Ricky entra a mi página?
Y hay otra, que es la que más pena me da al día de hoy. Fue hace poco que el embajador de Estados Unidos, a quien le gusta mucho el rock, invitó a periodistas de música a cenar a su casa. Me presentaron y dijo “Ahhh… Sopitas, ahhh, ok. Ahora que vino Obama a hablarle a los jóvenes le enseñamos tu página”. Entonces pensé: “¡qué pena! Entró Obama y vio lunes de mallitas, debió haber visto la explicación de Tláloc del Museo de Antropología!”.

¿Por qué viajas? ¿Y qué es lo que más cambia entre tus viajes por trabajo y tus vacaciones? ¿Hay muchas diferencias en tus rutinas?
Justo por mi mal entendida naturaleza de trabajo de workaholic o una de las bondades de lo que hago es que lo puedo hacer donde sea. Ya me acostumbré a llevar mi compu y mi celular, desde cualquier lugar estoy mandando mails, subiendo cosas a la página o tuiteando, entonces no cambia tanto.

Por ejemplo, si voy a un partido o a una entrevista, que son eventos muy específicos, ese día me dedico todo el día a eso; trato de descansar un día antes, desayunar bien, leer sobre lo que voy hacer, prepararme mucho para no regarla; el resto del viaje ya puedo mensear, aunque no mucho. Pero cuando son cosas largas, como el Mundial, adopto una nueva rutina, voy fijando horarios y bloqueo todo. Pero la verdad es que hace como tres o cuatro años que no tomo vacaciones de desconectarme por completo, entonces no sé en qué cambiaría. Está mal porque sí quisiera irme dos semanas, decir “no voy a llevar compu” y ya. Pero siempre está la Ley de Murphy. Clásico que no te llevas la compu y matan a Kennedy. Esa es mi peor pesadilla porque, de alguna forma, cuando das un servicio a la gente, ellos también te exigen. Hay fines de semana que no salgo porque si el Chicharito sale a las 7 am, la gente quiere saber y va a decir: “No seas flojo, párate”. ¡Y no les importa! Ellos quieren ver el gol de Chicharito y pues, en realidad, es estar ahí. ¡Pero me gusta! No es ver la misa dominical del Papa.

Por lo que sabemos, Londres es como tu segundo hogar. ¿Por qué?
Sí, me encanta. Pero más que mi segundo hogar, Londres es donde más me gustaría vivir, por todo lo que ocurre. De entrada, ahí juega mi equipo favorito con el que, por alguna razón, he desarrollado una relación muy personal jajaja. Y porque me da la impresión de que siempre hay cosas qué hacer y cuando no hay nada qué hacer hay muchas áreas verdes. Y sí, a la mejor la mitad del año hace frío y es muy caro y tal vez es mi interpretación por ir solo por periodos vacacionales entre cortos y largos; mi percepción es de turista.
¡Eso sí! No son tan listos como los mexicanos, que en vez de desperdiciar 400 m para hacer un parque, hacemos edificios y centros comerciales.

¿Qué lugares nos recomiendas para comer y dormir en Londres? ¿Qué recomiendas hacer?
Para quedarse hay dos opciones. Uno es el Hotel Andaz en Liverpool St., que está en la “nueva zona de onda”, que es Shoreditch. Es un edificio muy bonito que me recuerda al Guggenheim de Nueva York por los pisos circulares que parecen entrelazados y estas ahí, como lo llaman los chavos, “en la onda”.El otro es mucho más turístico, pero es muy agradable, se llama The Mayfair y está casi en Piccadilly, junto a Green Park, en una zona céntrica con muchos accesos con transporte público, es muy padre, bonito y cómodo.

Para comer, me da pena recomendarlo porque es como de señora, se llama The Wosley y tiene unos huevos benedictinos que son the mothership de todos los benedictinos del planeta. Si no les gusta el pavo o la pierna, hay la versión con salmón, que también es altamente recomendable. Si van en la tarde, hay unos scones con una crema deliciosa y los tés los sirven en teteras como de Downtown Abbey, es muy bonito, muy de señora jajaja.
Y el otro, bueno dos más, un lugar que me gusta que es para comer/cenar y es una maravilla. Se llama Barrafina, es un lugar de tapas en Soho y es una barra como de 30 lugares que siempre está lleno porque no toman reservaciones. Pero, ¡uff!, es una locura; desde el pan tomate hasta las navajas, la tarta de atún y el vino albariño blanco, delicioso. Y otro más low budget, pero también muy rico, es La Fromagerie, que es de quesos, carne, chutney… es orgánico pero muy, muy rico. Tiene una bodega de quesos que es como el paraíso para los amantes del queso. ¡Lástima que no lo puedes traer!

Y para ir, obviamente la Tate Modern, que no deja de ser clichezaso, pero lo es porque es un gran museo que cuenta con una gran exposición propia muy vasta y que habitualmente tiene otras exposiciones temporales que valen mucho la pena. Siempre tienen una cosa que no te puedes perder. El edificio es bonito, está ubicado en una zona que se presta mucho para caminar junto al río, ser cursi jajaja, ir escuchando Waterloo Sunset. Muy bonito.

¿Cuál ha sido tu viaje más memorable?
Sudafrica, by far. Una, por todo el contexto de que era un Mundial y la gente, como jugaba su selección, hacía muchos desfiles. Me platicaban que era de esos eventos muy contados en los que los negros y los blancos salían a la calle y convivían sin importar la zona. Era muy emotivo ver la unión del pueblo por algo tan banal como puede ser el futbol. Y también porque no dejas de estar en un país extremadamente pobre, pero en el que la gente está muy contenta y vive de una forma muy tranquila y natural. Esta cosa de: “¡ahí van las jirafas!” ¡Y sí! ¡Ahí van las jirafas!
Y los atardeceres, ¡uff! Los colores que el cielo te regala son espectaculares. Desde el rosa-amarillo-naranja del amanecer, hasta el azul-morado-negro de la noche; son matices que nunca había visto en el cielo. Además, cuando estás en Cape Town estás en el lugar más lejano que hay. De alguna forma, psicológicamente, eso te libera y te hace pensar mucho, estar en el fin del mundo.
Ahí nadé con tiburones blancos en jaulas y es de esas cosas que, tal vez voy a sonar medio forever, te hacen sentir vivo la adrenalina, la naturaleza y te hacen revalorar.

Habitualmente, en una ciudad como México, estamos pensando en un nuevo coche, teléfono o computadora, en muchas cosas materiales. De repente, al escaparte, te das cuenta que la tranquilidad y la felicidad del ser humano no radican en eso.
Me muero de ganas de ir Australia y Nueva Zelanda, es el viaje que más he querido hacer. Ver canguros y koalas, ese es el que quiero hacer sin computadora ni nada.

Por tu trabajo te toca conocer a gente increíble. ¿Quiénes son los que más gusto te ha dado conocer?
Bueno, Memo Parra, el Cha, Julio, Rulo, Olallo, José Álvarez.
Pero Roger Waters y Chris Martin ganadorsisísimos. La verdad, más Waters, porque lo agarré en un momento muy calmado para él, o no sé, pero me invitó y no se limitó a hacer una entrevista per se de su música, sino que dejó de ser una entrevista tan formal y se convirtió en una especie de convivencia.

Y Martin, igual un poco, aparte soy bien fan de Coldplay. También Arcade Fire; creí que eran como de esta onda “somos artistas independientes, no nos molesten”, exquisitos y demás, pero resultó que eran los más encantadores, a lo mejor solo ese día, no sé, a mí me cayeron muy bien.

Muchos quisiéramos tener tu trabajo. ¿Cuál consideras que es la receta para llegar a donde estás?
Según yo, el secreto es, y lo digo desde un punto de vista muy personal, a lo mejor hay muchos otros secretos para tener éxito, es lo que digo siempre y trato de remarcarlo mucho: que trates de hacer lo que te apasiona y te gusta. Es la única forma en la que todo el tiempo vas a seguir pensando en cómo puedes mejorar o nuevas cosas para desarrollar y vas a cambiar los pensamientos de “ya me quiero ir”, “qué flojera”, “que ya sean las 6” o “que ya sea viernes”. Vas a cambiar ese espacio y esa energía por “qué otras cosas puedo hacer o inventar”, etcétera.
Y va desde si quieres hacer tacos, haz tacos. Con los músicos pasa lo mismo. Creo que el secreto es ese; seguro en el camino te vas a topar con muchas decepciones o conflictos, pero al final siempre tienes que encontrar la forma de saltarlos. Siempre va a haber problemas, así seas doctor, burócrata… ¡Cristiano Ronaldo tiene problemas! Entonces, al menos, ten problemas por hacer algo que quieres y no que tienes que hacer.

Por último, ¿cómo se ve Francisco a los 60 años?
No sé, la verdad, creo que muerto jajaja. No sé ni cómo me veo a los 35, y eso me conflictúa, porque obviamente está esta ansiedad de no saber qué va a pasar, pero también me da la libertad de hacer lo que quiero sin tener que restringirme en ninguna forma. Me gusta pensar como Bill Nighy.

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