Supersticiones y crónicas de viajero | Hotbook

Supersticiones y crónicas de viajero

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La superstición ha existido siempre, incluso ha sido una invitada muy especial en la historia de la humanidad. Ahí encontramos una de las prácticas que pareciera albergar cómodamente a la superstición: Los viajes. Es allí donde me he propuesto enfocar la curiosidad, indagando algunas de las prácticas que la gente suele abordar en el proceso, necesario, de transportarnos: esa acción especial que vincula trasladarnos, emigrar, movernos.

Piénsenlo por un momento, todos tenemos algún ritual -no necesariamente religioso- para sentirnos más seguros. Sí, hasta Cristóbal Colón y Vasco Da Gama tenían como amuleto a la piedra Turquesa para tener éxito en sus aventuras y evitar lo que varios marineros llamaban “ataques de mar”. O Hitler, de quien aseguran, tenía una obsesión con la Lanza de Longinos, también conocida como la Lanza de Cristo, aquella que utilizara un soldado romano, Longinos, para atravesar un costado de Jesús mientras estaba crucificado. Si bien, ésto sigue siendo considerado como una leyenda dentro del Best Seller La lanza del destino de Trevor Ravenscroft, hay algunos estudios que parecen validar estos argumentos como fiables.

En México tenemos “una oferta y demanda” infinita en cuanto a superstición se refiere, y muchos de los viajeros como Marta, empresaria de 45 años y originaria del estado de México, recurren a ella para que haya buen camino. El último amuleto que Marta compró fue para su viaje a Brasil, fue en el mercado de Sonora, uno que correspondía a la Santa Muerte y que le costó 35 pesos mexicanos. «Ella siempre me cuida a donde quiera que voy, siempre le traigo algo del país que visito, ya sea unos cigarros, una veladora o un perfume que me haya comprado para compartirlo con ella y así personalizar mi altarcito», asegura, mientras otro comprador en el puesto de al lado pide por un amuleto para la inmigración y protección, algo que debió ser inventado desde que se acentuó la salida de miles de mexicanos hacia Estados Unidos. Miguel sólo me dijo que el amuleto era para su sobrino, gastó 175 pesos en él.