TOLEDO: ENTREGA Y PASIÓN OAXAQUEÑA | Hotbook

TOLEDO: ENTREGA Y PASIÓN OAXAQUEÑA

El artista cuyas raíces profundas ponen en alto el nombre de México, un talento del arte visual, un hombre de fidelidad y pasión desmesuradas, considerado por muchos como el artista más influyente del país, aclamado por sus obras en todo el mundo, Francisco Toledo entrega a la ciudad de México su  pasión por el arte y por su país de una manera extraordinaria.

Hace unos días, este personaje fuerte y polifacético, defensor de sus ideologías y su cultura, donó al Instituto de Bellas Artes el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) con toda su colección.

Integrada por pinturas, esculturas, grabados ,material audiovisual, 100 mil fotografías del siglo XIX Y una biblioteca de arte de 50 mil volúmenes, forman parte de las 125 piezas de colección que hacen de ésta, una auténtica obra mexicana e internacional y un acervo único en México.

Francisco Toledo nació como Francisco Benjamín López Toledo en el corazón de una familia de orígenes zapotecos en Juchitán, Oaxaca en 1940. Su abuelo era zapatero; su padre, un dependiente de comercio y fabricante de cinturones y su madre provenía de una familia de matanceros. Toledo es el cuarto de los siete hijos que tuvo la pareja. Desde muy pequeño demostró gran sensibilidad por los colores y los estímulos visuales, así como habilidades para el dibujo. Vivió su infancia en su estado natal de Oaxaca y se trasladó a la Ciudad de México para cursar la secundaria. Sin embargo, Toledo nunca tuvo mayor interés en la escuela, lo que lo llevó a reprobar continuamente hasta que finalmente desistió y abandonó sus estudios. A la corta edad de 14 años, siguiendo el rumbo natural de sus intereses, entró al taller de grabado de Arturo García Bustos, donde oficialmente comenzó su educación artística.

A pesar de nunca haber perseguido un título de bachillerato o de licenciatura, Toledo fue experimentando en diferentes escuelas y talleres de artes plásticas, como el Taller Libre de Grabado en la Escuela de Diseño y Artesanías del INBA. En 1959 exhibió sus obras en la Galería de Antonio Souza, donde adoptó su nombre artístico, y el Fort Worth Center en Texas, Estados Unidos. En 1960 fue descubierto por otro pintor oaxaqueño que ya estaba más establecido: Rufino Tamayo. Él lo impulsó a irse una temporada a Europa y le ayudó a con- seguir la beca en la Casa de México de la Cité Internationale Universitaire de Paris mientras que le ayudaba a vender sus cuadros para que pudiera financiar su estancia.

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Este tiempo fuera de su tierra natal, en una de las ciudades más cosmopolitas del viejo continente, formaron el estilo y la técnica impecable de este artista mexicano. Hasta 1995 Toledo trabajó y estudió en el estudio de grabado de Stanley William Hayter, donde se familiarizó con la historia del arte europeo y especialmente con artistas como Alberto Durero, Paul Klee y Marc Chagall. Poco a poco fue experimentando con el grabado y encontrando su voz artística a partir del mestizaje de culturas, y tres años después de haberse instalado en Europa tuvo su primera muestra en una pequeña galería de París.

Sin embargo, al tener una aceptación unánime, un año más tarde también expuso en la ciudad de Toulouse. Su éxito fue tal, que ese mismo año expuso un catálogo escrito por Henry Miller, uno de sus escritores favoritos, en la Tate Gallery de Londres y en Nueva York. Al regresar a México se dedicó de tiempo completo a la creación artística para convertirse en el artista admirado internacionalmente que hoy es. Actualmente sus obras están en los Museos de Arte Moderno de México, París, Nueva York, Filadelfia, Oslo, Ginebra y muchas ciudades más, lo que lo coloca entre los pintores más admirados por los coleccionistas.

Toledo ha experimentado con todo tipo de técnicas: grabado, óleo, gouache, fresco, litografía, diseño de tapices, cerámica y escultura en diferentes materiales. Sin embargo, lo realmente extraordinario es el sello personal de toda su obra. Al ser un fiel defensor de sus orígenes indígenas, amante sin tregua de las culturas originarias de México, mezcla los conocimientos prehispánicos con la cultura popular y lo convierte en obras de arte culto. Realiza una mezcla interesante entre la veneración por la naturaleza heredada de sus antepasados y la refleja en la temática orgánica de la naturaleza, de las criaturas antropomórficas inspiradas en murciélagos, sapos, monos y animales que usualmente no se asocian con la belleza. El mundo pictórico de Toledo es fantástico, juguetón y, al mismo tiempo, monstruoso y que raya siempre en lo provocativo y transgresor.

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Más allá de un artista reconocido, Toledo es un personaje del México contemporáneo que ha ayudado infinitamente a la formación de una identidad artística nacional. Es conocido por ser un hombre simple, de valores muy sólidos y comprometidos. Se ha dedicado a promover y difundir la cultura en su estado natal. Con apoyo de varias instituciones fundó el Taller Arte Papel Oaxaca, el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y el Centro de las Artes de San Agustín, que es el primer centro de arte ecológico de Latinoamérica.

En este último se estudia fotografía, gráfica, digital y diseño textil junto con la preservación del patrimonio y el arte enfocada al medio ambiente. Mediante estas iniciativas Toledo unifica su admiración por la naturaleza con su pasión por el arte, que resulta en un gran esfuerzo social de sensibilización y educación. Otros proyectos impulsados por el artista han sido la Biblioteca para ciegos Jorge Luis Borges, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, el Cineclub El Pochote, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, la Fonoteca Eduardo Mata, la Biblioteca Francisco de Burgoa, las revistas Guchachi’ Reza y El Alcaraván y la Casa Matemática Oaxaca. Como parte de su filantropía, muchas veces ha donado pinturas o grabados a organizaciones afines a sus causas.

Este personaje no es una figura que pase desapercibida; sin embargo, le rehúye a la fama y a todo tipo de círculos culturales. Ha recibido un sinfín de reconocimientos, como el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes, el Premio Príncipe Claus, el Right Livelihood —considerado como el Premio Nobel Alternativo—; y, a pesar de no haber cursado más allá de la secundaria, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca lo distinguió con un Doctorado honoris causa. Toledo evita todas las ceremonias, inauguraciones o apariciones públicas, a tal grado que su hija ha tenido que ir en su representación varias veces.

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Además de ser un gestor cultural de suma importancia, también es un luchador so- cial, crítico de nuestro gobierno actual y de la influencia de Estados Unidos en el país. Hace algunos años organizó una tamaliza para protestar en contra de la creación de un restaurante McDonald’s en la plaza del zócalo de Oaxaca. Hay que recalcar que venció a la cadena de comida rápida, cosa que no se ha logrado ni en la avenida Champs Elysées en París. Ha estado involucrado en la Coalición Obrera, Campesina, Estudiantil del Istmo, es presidente de Pro-Oax y fundó el Comité de Liberación 25 de Noviembre, organizaciones con tendencias de izquierda que fomentan la lucha social. Actualmente sostiene una disputa con el gobierno estatal por la construcción de un distribuidor vial. También se sabe que, aprovechando el programa de pago en especie de la Secretaría de Hacienda, cubrió sus impuestos con Los cuadernos de la mierda: 25 tomos que contienen 1,500 imágenes de seres defecando, demostrando así su inconformidad y descontento mediante la ironía.

Francisco Toledo es un hombre que ha revolucionado México y ha dejado una gran huella en el arte a nivel internacional. Nos contagia de amor por México, por nuestras raíces y tradiciones, y nos enseña a abrirnos e integrar las enseñanzas externas. Es un hombre fuerte y un símbolo de lucha para todos los que sienten amor por México.