Coco Nogales, surfista de olas gigantes

Coco Nogales, surfista mexicano

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Nació en Aguascalientes y tras una infancia complicada, en la que tuvo que salir de la calle a trabajar desde muy pequeño, Carlos “Coco” Nogales ha logrado convertirse en uno de los surfistas de olas gigantes más reconocidos a nivel mundial.

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Llegó a Puerto Escondido a los 11 años, después de escuchar una conversación de amigos sobre un lugar paradisiaco y con olas in- creíbles. En ese momento, Coco vivía en Acapulco y sintió que era momento de partir. Una semana después, compró un boleto de autobús y se dirigió al “paraíso”.

Al llegar, supo de inmediato que esa sería su nueva casa: un pueblito pesquero con surfistas de todo el mundo, donde no existían niños en situación de calle. Y sí, en realidad era un paraíso. Se sentó en la playa de Zicatela durante dos o tres horas y, mientras admiraba aquellas olas in- mensas, decidió que a eso se iba a dedicar: a surfear olas gigantes. Había encontrado su pasión.

La gente de Puerto Escondido lo recibió con las puertas abiertas, comenzó trabajando en un restaurante y posteriormente arreglando tablas de surf en una tienda local.

De pequeño le tenía miedo al mar, por lo que superarlo ha sido un proceso de vida. Se trata de enfrentar los miedos de la vida cotidiana y el surf es la herramienta con la que los ha combatido. Recuerda su participación en la primera competencia en Punta Zicatela, a la cual se inscribió junto con varios amigos con mayor experiencia, eran bastante buenos. Coco tenía miedo, pues las olas eran muy grandes. Llegó el momento de agarrar la ola y no se animó. Al salir, sus amigos se burlaban. Llegó a casa y decidió que tenía que surfear esa ola, por lo que regresó en la tarde y poco a poco fue aprendiendo a superar sus miedos.

Después de ese día, se dio cuenta del tipo de carácter que tenía, pues en vez de dejarse llevar por el miedo o la presión, decidió superarlo y demostrar que sí podía. “Me gusta sentir la adrenalina que surge al conquistar una ola, cuando logras salir de una grande es un sentimiento increíble. Lo importante es que tus sueños sean más grandes que tus miedos, así podrás lograr lo que sea que te propongas”, afirma el surfer.

Una de las revistas de surf más prestigiadas de Estados Unidos, Surfer Magazine, publicó a Coco en su portada, a sus 17 años, convirtiéndolo en el primer mexicano en aparecer en ella.

Para llegar a ser uno de los mejores surfistas de olas gigantes en el mundo –y el mejor de México–, se requiere de una estricta disciplina y muchos sacrificios, sobre todo cuando llegan las temporadas de competencia. “Debes enfocarte, entrenar, comer y dormir bien. Debes estar dispuesto a sacrificar cosas como no salir de noche con tus amigos, y procurar dormir a las 9 de la noche para despertar a las 5 o 6 de la mañana y salir a surfear”. Como parte de su entrena- miento practica rutinas de cardio, apnea, yoga, jiu jitsu y meditación por la mañana.

Para el surfista, el mayor logro que ha alcanzado en su carrera profesional es la posibilidad de vivir una vida increíble, una que jamás imaginó. Haber salido de donde viene y llegar hasta donde está. Ha tenido la oportunidad de viajar por todo el mundo, patrocinado por reconocidas marcas y haciendo lo que más le gusta.

Ha surfeado en lugares fascinan- tes como Hawái, Sudáfrica, Tahití y Portugal, pero una de las olas más grandes que ha surfeado fue recientemente en Zicatela, Puerto Escondido. “Fue una mañana increíble, se habían dado oleajes muy grandes durante los últimos ocho días, hubo mar de fondo. Había corrientes muy fuertes, el mar estaba muy peligroso, pero con condiciones muy buenas de viento. De esas mañanas que son especiales, que te hacen sentir vivo”.

Nogales estuvo en posición y, cuando llegó la ola gigante, pensó: “Esta es mía”. Comenzó a remar y remar, y para cuando se dio cuenta, la ola ya estaba bastante parada, es decir, ya iba tarde para agarrarla. Por un segundo dudó, pero sintió la adrenalina correr por su cuerpo y fue así que logró bajarla, luego se metió al tubo, la terminó perfecto. “Son momentos que te hacen sentir vivo, son muchas emociones, suspenso, ansiedad y miedo, pero se convierten en decisión, alegría y satisfacción al terminar la ola”, comenta Coco.

Siempre debes tener en mente que en el surf todos los días corres riesgos, sin importar qué tan calmado esté el mar, siempre existe el peligro de un accidente que puede ser desde romperte un hueso o lesionarte un tendón, hasta perder la vida. Mas al surfear olas gigantes, el riesgo es enorme: si cometes un error, te puede costar mucho.

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Siempre estás al borde de lograr un enorme éxito, o tener un accidente, por eso considera que no hay que perder la concentración, sino entrenar y ser muy consiente. “Es algo que amo, es mi pasión y mi cuerpo lo necesita, me lo pide, necesito sentir la adrenalina”. Por eso es importante estar física y mentalmente entrenado para que, en caso de encontrarte en una situación de peligro, sepas reaccionar adecuadamente y poder sobrevivir.

Además de surfear, participa en un proyecto social llamado Ahava Surf. Se fundó hace aproximadamente cinco años y comenzó sien- do para niños de bajos recursos, pero hoy es para cualquier niño que quiera participar. La idea es ir a comunidades donde las oportunidades son muy bajas, y consiste en un campamento de tres días donde se enseña a los niños a surfear, se ofrecen actividades de yoga, pláticas motivacionales y de educación ambiental, y mientras, Coco les comparte un poco de su historia de vida.

El objetivo del proyecto es hacerlos creer en sus sueños y en ellos mismos, que sepan que hay un futuro por delante y que pueden alcanzarlo. Su mayor sueño es tener una escuela en Puerto Escondido, contar con nutriólogos, psicólogos, maestros de inglés, de surf y demás, y en fin, ayudar a los niños a salir adelante a través del surf. Otro de sus sueños es ser feliz, estar bien consigo mismo y poder seguir compartiendo lo que sabe con los niños.

Hoy, a sus 42 años, su meta profesional es continuar surfeando al mismo nivel profesional hasta llegar a los 50 y seguir compitiendo en olas grandes. Él está seguro de que puede lograrlo.

Texto por: Jimena Saldivar