El enigma detrás de Jair Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil

Jair Bolsonaro, el nuevo presidente ultraderechista de Brasil

El enigma detrás de Jair Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil - politics

El nuevo presidente de Brasil es ultraderechista y tiene un discurso homofóbico, racista, contra el medio ambiente y los derechos humanos. Eso vendrá a trastocar todas las relaciones políticas de América Latina, e incluso de Estados Unidos.

Para entender al nuevo presiden- te de Brasil basta una imagen: es 1993, no ha pasado ni una década desde que terminó una dictadura de 21 años en ese país y el entonces diputado Jair Bolsonaro está en el podio de la Cámara de Diputados. “¡Sí, estoy a favor de una dictadura!”, dice Bolsonaro, un capitán retirado del Ejército, mientras muchos de los otros legisladores lo observan con la cara desencajada. “¡Nunca resolveremos los graves problemas nacionales con esta democracia irresponsable!”.

Bolsonaro no ha cambiado mucho, pero al parecer, Brasil sí. Después de un par de periodos en donde gobernó la izquierda –con Lula y Dilma como presidentes– en los que Brasil supuestamente iba en camino a ser una potencia mundial, vinieron una serie de escándalos de corrupción y una crisis económica que hizo que la población rechazara esa opción.

Con los brasileños hartos del creciente nivel de delincuencia, la economía en picada y corrupción política galopante, Lula compitió en estas pasadas elecciones. Al final, un juez le impidió continuar en ellas justamente por un tema de corrupción, y eso pavimentó la victoria para Bolsonaro de forma contundente. Brasil pasó de ser gobernado por la izquierda a tener un presidente cuyo su lema de campaña fue: “Brasil por encima de todo; Dios por encima de todos”.

Este político, que ha pasado por nueve partidos pequeños en una carrera de 27 años, no solo hizo promesas de campaña extremas, sino que como gobernante las ha intentado llevar a cabo: armar a la población, disparar a los criminales y a los corruptos, privatizar todas las empresas paraestatales, quitarles derechos a las mujeres, a los indígenas, los homosexuales y a cualquier otra minoría.

“No podemos dejar que ideologías nefastas destruyan valores y familias. […] Tenemos el desafío de enfrentar los efectos de la crisis económica, del desempleo récord, de la ideologización de nuestros niños, de la desvirtualización de los derechos humanos, de la de- construcción de la familia”, ha señalado ya como presidente.

Otra de sus joyas: ”Vamos a unir al pueblo, valorizar la familia, respetar las religiones y nuestra tradición judeo-cristiana, combatir la ideología de género, conservando nuestros valores”.

Bolsonaro busca con ello acabar con el “adoctrinamiento” marxista y “la sexualización precoz” que existe entre los estudiantes. También ha señalado la necesidad de no dar más tierras a comunidades indígenas y de crear campos de refugiados para los migrantes venezolanos que están huyendo de su país.

“NO PODEMOS DEJAR QUE IDEOLOGÍAS NEFASTAS DES- TRUYAN VALORES Y FAMILIAS. […] TE- NEMOS EL DESAFÍO DE ENFRENTAR LOS EFECTOS DE LA CRI- SIS ECONÓMICA, DEL DESEMPLEO”.

¿Cómo afecta esto al resto de los países del continente? Brasil es, por mucho, la economía más grande y el país más poblado. Lo que, a nivel político y económico, moviliza gran parte del Cono Sur. Un presidente de ultraderecha al frente de ese país marca un rumbo para las demás naciones. Los partidos de derecha ya habían logrado obtener victorias en países clave como Argentina, con Mauricio Macri, o Chile, con Sebastián Piñera. Ahora, con Bolsonaro, se conjuga un eje en el cual en el continente los únicos países con gobiernos auto- denominados de izquierda son los de Bolivia, con Evo Morales, y México, con Andrés Manuel López Obrador (Nicolás Maduro, en Venezuela, tiene seguramente los días contados).

Este eje de mandatarios de derecha, que se une a la presidencia republicana de Donald Trump, en Estados Unidos, crea el momento perfecto para que la geopolítica de toda América cambie (o se estanque): tratados de libre comercio, militarización, leyes migratorias y de fronteras, derechos sociales adquiridos como el aborto o los matrimonios entre personas del mismo sexo, e incluso el avance en las pláticas para la despenalización de la marihuana a nivel continental.

La llegada de Bolsonaro a Brasil ha prendido focos de alerta en ese país, pero también lo ha hecho en todos los demás. Los siguientes dos años, en los cuales todos los presidentes de derecha tendrán el poder al mismo tiempo, serán cruciales para el futuro del continente. Habrá que poner el ojo en los movimientos de este ex militar convertido en mandatario para entender hacia dónde se mueve nuestro continente. Hasta el momento, por lo que ha realizado y dicho, el panorama no se ve alentador.

Texto por: MAEL VALLEJO

Periodista. Ganador del Premio Nacional de Periodismo 2016 y del Premio Rostros de la Discriminación 2018. Ha sido director editorial o editor general de medios como Esquire Latinoamérica, Chilango, El Universal, Animal Político y mexico.com.