Recorrer la inmensa cantidad de ecosistemas, climas y paisajes que México tiene por ofrecer puede resultar tanto abrumador y en ocasiones poco factible. Existen playas, bosques, selvas, desierto, y una cantidad inimaginable de montos acuíferos a lo largo y ancho del país.

Con poco reconocimiento y un espacio único para la relajación, la Isla de la pasión es uno de aquellos secretos que se mantienen ocultos bajo la manta de la industrialización y los proyectos monumentales, para presentar una pequeña joya de arena y mar a tan solo un kilometro de Cozumel.

Hace cientos de años, los rituales de matrimonio maya le dieron el nombre de Mukyaj Peten que a través del tiempo se castellanizó en la Isla de la Pasión, lugar inigualable para las expresiones amorosas.  Con un extenso manglar, selva por un lado y arrecifes de coral por el otro, los tres ecosistemas que abrazan a este paraíso terrenal, lo convierten en una increíble mezcla de paisajes y actividades multifacéticas.  Ya sea disfrutando del mundo acuático con deportes extremos, del terrestre, con paseos en jeep entre fauna y flora o aventurándose en un kayak dentro del manglar, hay infinidad de actividades a realizar que este tesoro escondido, cuna de historias de y riquezas naturales ofrece.

Ubicada en el corazón del área natural protegida de Cozumel, su basto kilometro de extensión lo convierte en un paraíso de arena blanca en medio del océano más cristalino del país. Hamacas, palapas y las actividades mencionadas son de lo que se basta la Isla de la Pasión, para considerarse una de las opciones primas para relajarse, o disfrutar de un par de días poco rutinarios.

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