¿Qué pieza de arte debo comprar? - ART FOR DUMMIES-Sueño al Amanecer

México está en el spotlight, todo el mundo quiere visitarlo. Según datos de las Naciones Unidas, México se localiza dentro del top 10 de países más visitados en el mundo, con un aproximado de 35 millones de turistas anuales. Algo está sucediendo que lo ha convertido en uno de los temas más frecuentes en la conversación mundial, lo que nos lleva a lo que hoy nos atañe: la escena artística en el país.

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Foto: Cortesía

Las universidades nacionales están incrementando su oferta en grados académicos relacionados con el arte y la apertura de nuevas galerías de origen nacional y extranjero está a la or- den del día, de tal manera que muchos artistas foráneos están encontrando en México una opción para establecer sus talleres y trabajar. Lo que quiero decir es que en México se está gestando, desde hace varios años, una escena artística importante en la que participan desde artistas emergentes, que vienen a proponer y a probar suerte, hasta otros consolidados de talla internacional.

Con esta sobreoferta de galerías y artistas, es fácil confundirse y no lograr “consumar” la compra correcta. Normalmente nos da pena preguntar y más cuando se trata de arte. A veces nos sentimos intimidados de preguntar quién es el artista de una pieza que nos gustó, cuál es la técnica utilizada o hasta el precio de la pieza que nos llamó la atención.

Es un hecho que para ir «de galerías», a museos o a ferias de arte, debemos prepararnos y entender la propuesta o perfil de cada uno de los espacios, pero, aún así, como consumidores de arte estamos en todo nuestro derecho de preguntar, y por su parte, los galeristas o asesores tienen la obligación de explicar detalladamente sus propuestas.

La idea es que estas líneas expliquen quiénes son los participan- tes de la escena artística y, finalmente, que sirva como base para una buena toma de decisiones al momento de comprar. Considero que el mercado del arte se conforma principalmente de tres partes. La primera, es el artista, el sujeto creador, que debe de estar altamente capacitado en su campo —al igual que cualquier profesionista—; por capacitado me refiero a que haya generado cierto bagaje a partir de la realización de una carrera académica, una residencia, el estudio de una técnica de producción, etc. Desde luego, cuando un artista es joven o emergente, difícilmente tendrá un currículum amplio o suficiente, sin embargo, y por ello mismo —insisto, al igual que cualquier profesionista—, deberá esforzarse por generar el conocimiento y la técnica necesarios para acreditarse como artista.

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Foto: Cortesía

Ahora aparece el segundo equipo de actores, a quienes me gusta llamarles catalizadores; en- tendamos con este término a los facilitadores o estimuladores del desarrollo de un proceso. Este grupo podemos dividirlo en dos: la galería y los críticos de arte y curadores. La primera está enfocada en la representación y desarrollo de los artistas, y tiene el reto de seleccionar a un puñado de estos con la intención de que, en conjunto y guiados por el galerista, alcancen un nivel óptimo de desarrollo por medio de las exposiciones de la misma galería; de las ferias (nacionales y extranjeras) a las que esta los lleve; de exposiciones en museos y de su integración en colecciones, así como de la colaboración entre galerías para el crecimiento del artista. Esta última es una labor muy importante que acelera el desarrollo de los creadores, ya que si al menos dos galerías, situadas en distintos países estratégicos, comercializan sus piezas de forma coordinada, acelerarán el tiempo en el que el artista alcanzará su consolidación.

Los críticos de arte y curadores, por su parte, pueden ser institucionales, esto es, los que trabajan en museos, colecciones o de forma independiente. En el caso de ambos, es de gran importancia el currículum que tengan, así como los estudios que los acrediten. Sus funciones son: el análisis, la interpretación, la evaluación, la catalogación y la presentación de la obra de arte. Estas figuras son las que se encargan de crear publicaciones y textos que generen el diálogo y la discusión sobre las obras, en el caso de una exposición, se encargan de seleccionar a los artistas, el tema y las obras por presentar.

La tercera y última parte del mercado la conforman los compradores o coleccionistas,
es decir, cualquier persona que genere una transacción con el artista, de forma directa o por medio de una galería. Los compradores van desde un coleccionista en lo particular, colecciones privadas, hasta colecciones institucionales, como las de los museos o bancos.

Después de todo esto, ahora sí, a comprar, sin tomar en cuenta el presupuesto y partiendo del hecho de que habrá artistas mejores que otros y galerías mejores que otras. Al momento de seleccionar una obra para su compra, indispensablemente te debe encantar (recuerdo muy bien ese momento al comprar mis obras favoritas, en el que me provocaron “un no sé qué” que me capturó y me hizo llevármelas), ya después la irás entendiendo, ya sea con ayuda del artista o del galerista —razón por la que no hay que tener pena al preguntar—.

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Foto: Cortesía

Y así, posterior a la selección, cuestiona: ¿Quién es el artista? ¿Es mexicano o extranjero? Además de su nacionalidad, nos interesa saber, dónde está localizado su taller de producción, con lo que también podemos entender en qué países se mueve su obra y qué merca- dos está “atacando”. No quiero ejemplificar con nombres específicos, pero sí con situaciones.

Por ejemplo: partiendo del punto y supuesto que estamos comparando a dos artistas mexicanos, que el primero de ellos tiene su taller en Cuernavaca y vende su obra de manera local por medio de una galería en la ciudad. El segundo, mexicano, también cuenta con taller en la Ciudad de México y Berlín, atacando de esta forma el mercado nacional, así como el europeo. Al contar con esta información y bajo el supuesto de que estoy interesado en una obra de cada uno y que ambas tienen el mismo valor, indiscutiblemente compraría la pieza del artista mexicano internacional.

Con ello no quiero decir que el que reside en Cuernavaca no venda en el extranjero, ni poniendo en juicio el valor de su obra, pero es más factible que el artista que trabaja en dos continentes en un mediano plazo alcance un mayor valor.

Como pueden ver con tan poca información no se logra hacer un juicio oportuno, así que no solo hay que hacer la pregunta anterior, sino una serie de preguntas más que nos ayudarán a tomar una mejor decisión. Entonces procede cuestionar ¿qué galerías mueven al artista? Creo que esta es una de las más importantes porque realmente funge como “filtro”, pues un artista cotizado tendrá más presencia que los que no.

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Foto: Cortesía

Partiendo del supuesto de que hay dos artistas en los que estoy interesado y que ambos tienen obra de precio similar, pero uno de ellos se maneja de forma personal y por medio de una galería local, mientras que el otro se maneja únicamente por medio de una galería que cuenta con una red de sucursales en cuatro ciudades del mundo. Pues la respuesta es fácil, la pieza indicada para comprar es la del artista que tiene una galería con presencia en varias ciudades. Aunada a esta pregunta podemos cuestionar ¿en qué ferias participan dichas galerías? Con esta respuesta podremos definir aún más la compra.

Otros planteamientos interesantes pueden ser: ¿Dónde estudió el artista? ¿Tiene algún posgrado? ¿Dónde lo estudió? ¿Ha hecho alguna residencia? ¿Se ha llevado algún premio? ¿En qué bienales ha participado? Esta serie de preguntas son interesantes, pues nos hacen entender si realmente el artista está preparado; si ha sido seleccionado para llevarse una beca para estudiar una residencia, eso genera valor para el artista y por ende puntos positivos al evaluar una compra. Finalmente, recordemos que, como en todo, hay excepciones, por ejemplo: el artista ya consolidado, que no estudió nada relacionado al arte y que fue autodidacta. El artista que ya a una edad avanzada o tardía lo “descubre” una galería y lo apoya para dar a conocer su trabajo a nivel internacional, haciendo que este genere una plusvalía interesante. En el arte no hay reglas fijas, sin embargo, si hay procesos y timings, son pocas las excepciones.

Estoy seguro de que los párrafos anteriores les ayudarán a evaluar y que después de haber leído este texto, se habrán ahorrado algunas compras.

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Foto: Cortesía

Texto por Bernardo Saenger
Fotos cortesía de Archivo Colectivo y Galería JLS
jlsgallery.com